Si hay algo que desanima al estudiante principiante de árabe (además, por supuesto, de los benditos plurales fractos) son las formas derivadas. Cuando creías que ya sabías conjugar decentemente verbos en presente y pasado, te vienen con eso de que cada verbo (o más bien cada raíz) puede tener hasta nueve formas derivadas, cada una con sus correspondientes particularidades que hay que tener en cuenta a la hora de conjugar.
Recuerdo perfectamente la clase en la que nos las presentaron. Recuerdo mi desánimo y mi empeño en memorizar las formas y sus conjugaciones desde el principio (sin saber muy bien para qué me iban a servir) en tablas más o menos así:
