Muchos creen que la traducción poética no es más que una utopía. Que el poema resultante nunca alcanzará al original en cuanto a calidad artística se refiere. Otros, a menudo traductores, se niegan a aceptar tal afirmación.
Desde el principio decidí ponerme del lado de estos últimos, por aquello de creer en lo imposible. Luego, mi propia experiencia como lectora de poesía me hizo pensármelo dos veces. Al empezar la carrera y el estudio del árabe (y con el fin de seguir formándome por mi cuenta) comencé a examinar minuciosamente poesías árabes y sus traducciones. Mis primeras impresiones fueron poco críticas, algo más o menos normal en una estudiante que apenas comenzaba a vislumbrar la dificultad que escondían esos poemas. El tiempo, y sobre todo, la oportunidad de traducir poesía yo misma, sembraron dudas en mi inquebrantable fe en la traducción.
La poesía traducida que he leído y comparado con su original ha dejado en mí numerosas impresiones y sensaciones que creo que se podrían resumir en estos tres pensamientos: Read the rest of this entry →