Ta Marbuta » traducción http://www.tamarbuta.com Lengua árabe y traducción Sun, 28 Dec 2014 15:15:51 +0000 en-US hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.5 Cómo explicar la diglosia a los niños árabes http://www.tamarbuta.com/como-explicar-la-diglosia-a-los-ninos-arabes/ http://www.tamarbuta.com/como-explicar-la-diglosia-a-los-ninos-arabes/#comments Tue, 21 Oct 2014 20:08:13 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1689 No hay duda de que la diglosia árabe es muy desconcertante para el aprendiz, pero no debe ser menos confuso para un niño árabe comprobar que la lengua que habla se diferencia mucho de la lengua que le enseñan en el cole. ¿Cómo se le explica a un niño árabe esta situación? 

Hace unas semanas, rebuscando en una pila de libros viejos en una papelería de Jeddah me encontré con una obrita que me llamó la atención. Se titulaba, simplemente, لغتنا (Nuestra lengua), y su precio (5 reales, alrededor de un euro) y encantadoras ilustraciones no me dejaron más opción que adquirirlo.

La obra, ya desde su concepción, es un alarde de panarabismo: fue escrita por el libanés Afif Dimashqiya (عفيف دمشقية), ilustrada por el egipcio Nabil Tag (نبيل تاج) y publicada por la editorial Dar Al-Fata Al-Arabi (دار الفتى العربي), fundada en Beirut por el palestino Nabil Saath (نبيل شعث). En su interior se explica a los niños la génesis del lenguaje y se detallan las características de la lengua árabe y las ciencias que la estudian.

Portada de la obra

Portada de la obra

El fragmento que quiero compartir con vosotros responde a la cuestión del título: ¿Cómo se explica a un niño árabe lo que es la diglosia? No traigo este texto porque sea especialmente representativo (ha sido la casualidad más que la investigación la que lo ha puesto en mis manos), pero es curioso hacer el ejercicio de perspectiva.

En seguida notaréis el peso del nacionalismo árabe en el tono (con ampulosas expresiones como أبناء بلاد العرب o الوطن العربي المترامي الأطراف) y en el idealismo de sus ideas con respecto al fusha y su carácter polivalente y universalizador. Llama la atención también cómo este fusha (palabra cuya traducción literal —la más pura, la más elocuente— encaja mejor con este texto que la de “árabe clásico” que he acabado por escoger) está desprovisto de la sacralidad con la que se le engalana a veces dada su relación indisoluble con la revelación, pero aún así el concepto de “perfección” que maneja el autor le da cierto barniz de divinidad.

Con este tono y estas ideas sorprende que el libro fuera publicado en una fecha tan tardía como 1985, lo que da testimonio de que las ideas panarabistas tuvieron una larga vida en el imaginario colectivo mucho después de la muerte de Náser.

Una de las ilustraciones del libro

Una de las ilustraciones del libro

Os dejo a continuación con la traducción del texto, cuyo original podéis descargar pinchando aquí, mientras que si queréis la versión traducida en formato pdf podéis pinchar aquí.

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Nuestra lengua, la lengua árabe

Ahora que conocemos cómo surgió el lenguaje con el ser humano, y cuál fue su posterior crecimiento y desarrollo, parejos al progreso humano, veamos cómo fue la historia de nuestra lengua, la lengua árabe.

Ya sabes que la lengua árabe pertenece a la familia camítico-semítica, de la que surgieron otras muchas lenguas.

Una cosa que asombra a los estudiosos es que los textos árabes más antiguos que nos han llegado, tanto en verso como en prosa, no difieren mucho de la lengua que usamos hoy. Esto indica que esos textos que nos han llegado de la época de la Yahiliya (antes del surgimiento del islam) ya poseían un alto grado de desarrollo y perfección. La historia no nos ha dejado textos anteriores que muestren los orígenes y desarrollo de esta lengua, ni su escisión de la familia madre, ni su diferenciación de las lenguas semíticas hermanas.

Todo lo que sabemos es que el árabe que hablamos hoy es el que hablaban las tribus de la península arábiga, la misma que resistió ante las lenguas de los imperios persa, griego y bizantino, cuyo poder se extendió sobre los árabes durante cientos de años antes de que apareciera el islam.

Sin embargo, aunque nos sea difícil conocer las etapas de la infancia de la lengua árabe y su evolución hasta convertirse en la desarrollada lengua de esos textos que nos han llegado, es desde luego digno de admiración que haya conservado su vitalidad y su excepcional capacidad de evolución y adaptación durante las diferentes etapas por las que ha pasado la nación árabe a través cientos de años, desde el surgimiento del islam hasta hoy.

La lengua y la nación

Nuestra nación, la nación árabe, no es una nación nueva. En su día partió de su medio primigenio portando una lengua desbordante de términos que se referían cada uno de los fenómenos de su entorno y su sociedad. De ahí llegó a nuevos ambientes, de cuyas lenguas tomó mucho prestado, como ya has visto. Hasta que llegó el día, durante la época abasí, en el que, gracias a la cantidad de ideas nuevas que surgieron, el pensamiento árabe progresó y profundizó en ciencias en las que previamente no había tomado parte de manera relevante, encontrando en la lengua una flexibilidad y disposición que le permitió crear nuevos términos árabes sin tener que recurrir a términos prestados. De esta manera nuestra lengua progresó, se completó y se ampliaron sus horizontes como nunca antes.

Sin embargo, tras haber recorrido la nación árabe un periodo de civilización y progreso, su crecimiento cesó y se impuso sobre ella la ignorancia y el atraso como resultado de la debilidad de su gente y el dominio de elementos extranjeros sobre ellas. Como es natural, el crecimiento de la lengua también se detuvo, y en aquel estado permaneció durante largo tiempo: rígida, inánime, sin avanzar ni evolucionar.

Esto fue así hasta la segunda mitad del siglo pasado y principios de este siglo, cuando la nación árabe despertó de su letargo, se sacudió el polvo de la ignorancia y poco a poco fue recuperando su vitalidad, preparada una vez más para marchar con paso firme junto a las naciones desarrolladas. Finalmente, llegará el día en que consiga hacer realidad sus deseos y aspiraciones y la lengua florezca de nuevo para ser capaz de expresar todas las ideas, descubrimientos e inventos que surjan en el mundo.

Árabe clásico y árabe dialectal

Sin embargo, sabes que existen dos tipos de lengua: la lengua hablada a diario, la lengua “oral” (المحكية) o “dialecto” (العامية); y la lengua de escritura y literatura, la lengua “clásica” (الفصحى). El árabe clásico se diferencia del dialecto en que está más desarrollado y es más rico, elegante y versátil. Eso es así porque cuando el ser humano habla, lo hace de manera natural y espontánea, no necesita grandes esfuerzos mentales. En cambio, cuando quiere escribir una carta, un artículo, un estudio científico o literario o cualquier otra creación, vemos que se esfuerza por encontrar las palabras que mejor transmitan lo que piensa, las expresiones más bellas y el estilo más agradable. Prueba de ello es que cuando escribes una redacción, por ejemplo, comienzas a estructurar los temas que crees que debes de tratar en ideas principales y secundarias y luego continúas con la escritura “en sucio”, donde eliminas una palabra aquí o allá y la sustituyes por otra, o borras una expresión entera para reescribirla, así hasta que terminas el borrador y lo revisas, a veces sustituyendo y cambiando cosas hasta que quedas convencido de que completaste la tarea sin errores ortográficos ni gramaticales. Por último, una vez satisfecho con lo que escribiste, lo redactas en una versión “en limpio” que agrade la vista y el espíritu.

La facilidad del dialecto

Quizá te estés preguntando por qué son diferentes el árabe dialectal y el clásico, y por qué es tan fácil expresarse oralmente con el primero y tan difícil con el segundo. La respuesta es que el ser humano descubre la lengua hablada (el dialecto) en su más tierna infancia, y la adquiere de manera natural, pues no puede dejar de oírla a diario a su alrededor en boca de sus padres y parientes. Día tras día distingue sonidos diferentes que se le quedan grabados en su pequeño recuerdo, y a medida que crece y se desarrolla no tarda en darse cuenta de que cada uno de esos sonidos tiene un significado concreto, que descubre con la ayuda de los movimientos y gestos manuales y corporales de los hablantes a su alrededor.

Dado que, como ya has visto, la naturaleza ha dotado al ser humano de una capacidad extraordinaria de imitar sonidos, cuando el niño alcanza una edad determinada (lo natural es que sea a finales de su primer año de vida y comienzos del segundo) empieza a simular los sonidos (o palabras) que ha oído, al principio con cierta torpeza. Más tarde, con grandes esfuerzos, corrige su dicción poco a poco a medida que sus órganos del habla y su sentido del oído maduran. Así, cada vez que el niño escucha una nueva palabra y comprende su significado por completo la guarda en la memoria hasta el momento en el que necesita usarla, cuando la saca de su escondite y la pronuncia en la situación adecuada. A medida que se hace mayor aumenta su vocabulario y su capacidad de ordenarlo en oraciones correctas. Es por ello que se puede decir que el dialecto destaca por su facilidad de utilización, ya que se adquiere de manera espontánea y con una práctica continua.

La dificultad del árabe clásico

La situación de la lengua árabe clásica, lengua de lectura y escritura, no es la misma que la de su hermana la lengua hablada. Esto es así porque el aprendizaje se hace de manera ordenada, y en él participan, junto con el sentido del oído, el sentido de la vista y la habilidad manual y muscular, necesarios para la escritura, así como las habilidades mentales para aprender y memorizar la gramática de esta lengua. También entran en juego, por ejemplo, la elección de las palabras y el orden de las frases, las funciones de las palabras en el contexto de la oración, las distintas vocales finales, las formas de los verbos, las maneras de derivar sustantivos de ellos y otros aspectos que requieren paciencia y esfuerzo mental.

Puedes comprobar lo anterior describiendo algo que te haya pasado, primero en tu dialecto y a continuación en árabe clásico. Verás que en el primer caso las palabras saldrán de tu boca de manera espontánea y sin apenas esfuerzo, mientras que en el segundo caso tendrás que buscar en tu recuerdo la palabra adecuada. Quizá te venga a la mente más de una palabra para lo que quieres expresar, lo que implica que tienes que elegir la que más se amolde a tu gusto de entre ellas, cosa que toma tiempo y esfuerzo. Después seguirás unas reglas gramaticales para unir unas palabras con otras usando diferentes conectores (preposiciones, partículas, conjunciones…) de manera correcta. Todas estas operaciones requieren unos esfuerzos mentales que no necesita la lengua hablada.

La dificultad de entenderse entre los distintos dialectos

Ahora puede que te estés preguntando por qué un árabe de un país árabe determinado no puede entender lo que quiere decir un árabe de un país árabe diferente cuando cada uno de ellos recurre a su respectivo dialecto, mientras que se entienden sin mayores dificultades cuando utilizan la lengua árabe clásica. Antes que nada he de decirte que el árabe que aprenden los chicos y chicas árabes en una escuela argelina, por ejemplo, es el mismo que aprendes tú. Por ello, compartes los “símbolos” de esta lengua con todos los hijos de la gran nación árabe. Además, las maneras de construir la oración (verbo y sujeto o verbo, sujeto y complemento en la oración verbal, y sujeto y predicado en la oración nominal) son exactamente las mismas en cada palmo de tierra árabe, y la conjugación de los verbos se realiza de igual manera en todas las escuelas árabes. Por eso les es fácil entenderse con ella a la gente de todos los países árabes, porque todos la utilizan de idéntica manera.

La diferencia entre los dialectos árabes

Por otro lado, los dialectos que se usan en los distintos ambientes árabes difieren unos de otros en más de un aspecto. En primer lugar, a veces existen diferentes maneras de nombrar una misma cosa. Por ejemplo, a la mesa (منضدة) se la llama طاولة en el Levante (Siria, Líbano y Palestina), mientras que en dialecto kuwaití se usa la palabra ميز. A la hoja de la puerta se le llama en dialecto egipcio ضلفة, mientras que en dialecto libanés se le llama درفة o رفدة. En dialecto egipcio se llama al armario دولاب, palabra que en el Levante se usa para designar la rueda del coche o la bicicleta.

Hay muchísimos ejemplos que un libro como el que tienes en tus manos no es capaz de enumerar, pues requieren de un estudio especial que se conoce como “dialectología”. Basta con que aprendas hoy algo importante, y es que inevitablemente cualquier lengua va a recibir la influencia del léxico de las lenguas de los pueblos vecinos a sus hablantes, o con los que tengan algún contacto a través del comercio o las migraciones, o cuando unos pueblos colonicen a otros, como es el caso de la gran nación árabe, que durante mucho tiempo estuvo invadida por el extranjero.

Abundancia de palabras extranjeras

En las fronteras de la patria árabe, y en algunos de sus estados, hay pueblos que hablan otras lenguas que no son la lengua árabe, y algunas palabras de esas lenguas han llegado a los diferentes dialectos árabes. Además, como no podía ser de otra manera, el árabe usado a diario se ha visto afectado especialmente por el vocabulario de las lenguas francesa e inglesa, dada la cantidad de tiempo que los ingleses y franceses han permanecido colonizando la nación árabe. Por ejemplo, hay palabras persas e inglesas que han penetrado en los dialectos usados en Irak y el Golfo, palabras indias y persas que han entrado en los dialectos usados en las costas del oriente y sur de la península arábiga, y en los dialectos hablados en el Levante hay palabras del siríaco, el turco, el francés y el inglés.

Diferencias de pronunciación

Entre los motivos de la dificultad para entenderse entre los distintos dialectos árabes están las diferencias en la manera de pronunciar algunas letras. Hay una porción de los árabes que aún conservan la pronunciación de la letra ذ tal y como se hace al leer, pero la mayoría la convierte a veces en د y a veces en ز. Así, por ejemplo, la palabra مهذّب (educado), se pronuncia مهزّب. Los habitantes de El Cairo pronuncian la letra ج como la letra “g” de la palabra inglesa “good” y la palabra francesa “garçon”, la misma manera en que se pronuncia la letra ق en la mayoría de los dialectos de la península arábiga y el Golfo. En el dialecto kuwaití la letra ج se convierte en algunas palabras en ي, como عيوز en lugar de عجوز (anciano). A veces unas letras sustituyen a otras, como أنطى en lugar de أعطى (él da), y otras veces las letras desaparecen de la palabra, como con تبي en lugar de تبغي (quieres), en boca de los kuwaitíes.

En ocasiones se juntan dos palabras en una, como en la expresión شرايك para preguntar “cómo estás”, o se separan como en شورايك (la hamza se puede escribir o no), en lugar de ما رأيك. Al hablar, casi todos los dialectos hacen desaparecer la ن en verbos de la segunda persona singular femenino, pero en la mayoría de los dialectos de la península arábiga y el Golfo se mantiene, como por ejemplo تريدي o تريدين (quieres). También hay diferencias en la manera que se forma el singular y el plural de una región a otra. La palabra رجل, “hombre”, y su plural رِجال en dialecto egipcio son راجل en singular y رْجال y رِجّالة en plural, en la mayoría de dialectos del Levante se dice رِجّال y el plural es رْجال, mientras que en dialecto kuwaití se usa رايل o رَيّال y el plural es رياييل.

El árabe clásico es la lengua de todos

A pesar de la cantidad de dialectos árabes y sus diferencias, es motivo de orgullo para todo árabe que la lengua clásica en la que te hablo la leen y escriben 150 millones de seres humanos. Es la lengua en la que se conserva su ciencia y su literatura, y todo lo que sus mentes maravillosas han producido y producirán, la lengua en la que se expresan sus sentimientos, emociones y principios.

Con poco que se eleve desde cualquier emisora árabe la voz del presentador hablando esta bella lengua, todos, desde el más instruido al más corriente, en cualquier rincón de la vasta nación árabe, entienden lo que dice. Si un lector árabe coge cualquier periódico, sea cual sea el país desde el que se publicó, lo leerá de principio a fin sin que le haya costado entender una sola palabra. Y si ve una película en la que se hable árabe clásico, ¡entenderá el más mínimo cuchicheo! De igual manera ocurre con los programas de televisión que usan árabe clásico.

Dado que, como sabes, el entendimiento mutuo entre emisor y receptor no es posible si el símbolo utilizado (la palabra) no despierta la misma imagen en la mente de ambos, en ocasiones es imposible que dos árabes de países diferentes se entiendan, pues a pesar de que hablan lenguas que se consideran ramas de la lengua árabe compartida entre ambos, el símbolo que usa uno es distinto del símbolo que usa el otro. Es por ello que si quieren comunicarse deben de recurrir a su lengua original (el árabe clásico), pues ambos conocen la totalidad de los símbolos.

El árabe clásico antiguo y el moderno

Por último, una vez que has aprendido que “el árabe clásico” es la lengua que comparten todos los árabes desde el Golfo hasta el Océano, y que solo con ella pueden entenderse y comunicarse, ha llegado el momento de que te preguntes si esta lengua “clásica” es la misma que leían y escribían nuestros abuelos, o si ha cambiado mucho o poco.

Si estudiamos los textos antiguos podemos hacer las siguientes observaciones:

Primero: El árabe clásico antiguo no se diferencia del árabe clásico que leemos hoy en lo relativo a la manera de formar las palabras y de generar y ordenar oraciones.

Segundo: No se observan diferencias entre la lengua antigua y la moderna en lo que respecta al singular, el dual y el plural, el masculino y el femenino, el participio activo y el pasivo, los nombres de acción, la conjugación de los verbos, etc.

Tercero: No hay ninguna diferencia entre el primer árabe y el árabe actual en cuanto a las funciones de las palabras dentro de la oración.

Cuarto: Hay palabras y verbos en árabe que hoy en día no usamos, o bien se usan muy poco, y es difícil encontrárselas en algún texto. Por ejemplo los verbos حَرَى, اخلَوْلَقَ o كَرَبَ, que tienen el significado de كادَ y أَوْشَكَ, que sí que seguimos utilizando. O السجنجل para referirse al espejo, o الذؤابة, que quiere decir una trenza de pelo suelta, o السِّرحان para llamar al lobo. Hay muchísimas palabras como esas.

Quinto: Te encontrarás en los textos árabes antiguos palabras y expresiones relacionadas directamente con el ambiente desértico en el que vivían nuestros abuelos, que describen los animales, vegetales y minerales que allí había. Esas palabras y expresiones no tienen gran importancia en nuestra vida actual, en la que coches, aviones y trenes han ocupado el lugar de la mayoría de los medios de transporte antiguos.

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Entre la traducción y la imprenta hay algo… http://www.tamarbuta.com/entre-la-traduccion-y-la-imprenta-hay-algo/ http://www.tamarbuta.com/entre-la-traduccion-y-la-imprenta-hay-algo/#comments Sun, 01 Jun 2014 18:01:32 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1602 El próximo martes 3 de julio se presenta en la Feria del Libro de Madrid, junto con el resto de novedades de Libros de la Ballena (sello editorial del Máster de Edición UAM), Ese olor (تلك الرائحة), la primera novela del egipcio Sonallah Ibrahim y, permítanme el bombo, la primera novela que he traducido.

Poco puedo añadir para introducir al autor y su obra a lo publicado en el cuidado blog promocional y la página de Facebook del libro, salvo mi experiencia personal en este proyecto que empezó a fraguarse hace más de dos años y que ha cambiado mucho mi perspectiva sobre esta cosa del traducir y el editar.

Tanto en la universidad como en los textos que traduje por mi cuenta por amor al arte, así como en gran parte de mi desempeño profesional posterior, concebía la traducción como una actividad solitaria y autónoma: existe un original en otra lengua que hay que transvasar a la nuestra. Los equilibrios entre fidelidad y adaptación, el ritmo, la documentación, la adecuación léxica, etc. eran decisiones en las que el traductor tenía la primera y última palabra, y nadie más participaba en la creación de ese nexo entre autor y lector.

Esta independencia del traductor, si bien se cumple en gran parte de encargos de “la vida real” (como las traducciones juradas), no es concebible en el mundo de la traducción editorial, donde existe un oficio clave y prácticamente invisible que limpia, pule y abrillanta, y consigue que una traducción se lea como si hubiera sido escrita directamente en el idioma de llegada. Me refiero, claro está, al oficio del editor.

Cuando en octubre del año pasado entregué la versión definitiva de mi traducción al grupo de editores me empezaron a asaltar dudas. Después de todo este tiempo dando la coña con la novela, vendiéndola incansable para que no perdieran la ilusión mientras se prolongaban más de la cuenta nuestros intentos infructuosos de contactar con el autor para negociar la cesión de derechos, ¿estaría la novela  a la altura de sus expectativas o la aceptarían resignados aguantándose las ganas de tirármela a la cara? La importancia de تلك الرائحة para la historia de la literatura árabe es innegable por lo que tuvo de renovación formal y tratamiento de ciertos temas, pero ¿cómo encajaría ese experimento nacido en el Egipto de los 60 en España hoy?

Poco tardaron los editores en demostrarme lo infundado de mis dudas, pues respondieron con un entusiasmo y una visión que me sorprendieron muy gratamente. No les bastó con entender la relevancia de la obra en su contexto de origen, sino que supieron extraer de ella esa universalidad que necesita la literatura para ser tal. Como si se tratara de una refinería de ideas, tomaron la novela para sacarle más jugo del que yo en principio fui capaz de adivinar, y me la devolvieron revalorada con la suma de sus perspectivas. Fue un intercambio sumamente nutritivo.

Sin embargo, lo más enriquecedor de todo fue el proceso de edición y corrección del propio texto. Ingenuo de mí, al entregar mi traducción (a la que había dedicado casi un verano entero, que luego estuvo meses sin ser tocada y que finalmente revisé y depuré a fondo) tenía la convicción de que si algún cambio había que hacerle, sería superficial. Pasados los días me encontré de vuelta el mismo texto… pero plagado de rojo.

Las primeras correcciones (imagen cortesía de los editores de Ese olor)

Las primeras correcciones (imagen cedida por los editores de Ese olor)

Recuperado del susto, comprendí la importancia de ver la obra desde lejos. Empeñado como estuve en traducir, sumergido como estuve en el original, una vez terminé había perdido la capacidad de despegarme todo lo necesario del original, que ejercía sobre mí una influencia de la que ya no me podía librar. Para los editores, en cambio, era un texto nuevo, fresco, al que podían enfrentarse sin prejuicios.

Sus correcciones fueron inteligentes y discretas, mejoraron la precisión léxica y el ritmo, aclararon ambigüedades no buscadas y, en general, afinaron el tono. Demostraron una agudeza y un respeto por la decisión final del traductor muy honrosos. Ese olor no funcionaría tan bien en castellano si no hubiera pasado por los ojos y las manos del equipo editorial.

Ignoro si la manera de hacer libros con la que me he encontrado en esta ocasión serán la norma o la excepción. Desde luego confío en que sea lo primero, pero de ser lo segundo me queda el consuelo de que están formándose nuevas generaciones de editores y correctores con empeño de dignificar el oficio.

Por último, no puedo olvidarme de mencionar a los miembros que componen ese equipo del que tanto hablo y al que tanto debo. Son Beatriz Alcantarilla, Irene Amador, Edén Claudio, Pedro Garrido, Larissa Nogueira, Lorena Rebollo, Eider Sáez y Julia Viejo, a quienes auguro un futuro brillante dado el talento del que han hecho gala.

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La traducción del Francisco Ayala http://www.tamarbuta.com/la-traduccion-del-francisco-ayala/ http://www.tamarbuta.com/la-traduccion-del-francisco-ayala/#comments Sun, 13 Apr 2014 13:46:04 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1587 Tras anunciar que había sido galardonado con el IX premio de traducción Francisco Ayala, hubo gente que se interesó por conocer el trabajo premiado. Pregunté a la fundación Francisco Ayala, quienes organizan el premio, si podía considerarme dueño de los derechos de mi traducción y me respondieron que era completamente libre de publicarla, así que aquí la tenéis: el texto original que se propuso para su traducción y mi propuesta.

Sé que no es de los premios más importantes que se convocan en España, pero lo cierto es que me ha hecho mucha mucha ilusión recibirlo. Además, no solo me llevo el galardón, sino que también he ganado a Camus, a quien apenas conocía (y, ciertamente, me dejaba del todo indiferente) y a quien tuve la oportunidad de redescubrir en el momento vital más oportuno al preparar esta traducción. Abrir mi sensibilidad al absurdo ha sido el mejor premio que me haya podido llevar.

Por último, si tuviera que agradecérselo/dedicárselo a alguien, no tendría ninguna duda en señalar a Rosa Martinez-Lillo, quien prendió la llama de mi amor por el árabe, y a Ana Iriarte, que durante tantos años la ha estado manteniendo viva. Sin ellas nada de esto estaría pasando.

Por cierto, estudiantes de Traducción e Interpretación y recién graduados, estad atentos porque pronto se publicará la convocatoria de la X edición del premio, que este año, por ser par, será para las lenguas inglesa y alemana y estará dedicado a la figura del Greco.

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El futuro de la lengua árabe según Khalil Gibran http://www.tamarbuta.com/el-futuro-de-la-lengua-arabe-segun-khalil-gibran/ http://www.tamarbuta.com/el-futuro-de-la-lengua-arabe-segun-khalil-gibran/#comments Mon, 29 Apr 2013 20:22:53 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1278 Tras semanas de inactividad, os traemos un interesante artículo del célebre escritor libanés Gibran Khalil Gibran. Lo escribió a principios de los años 20 del siglo pasado en respuesta a unas preguntas que le propuso la revista egipcia Al-Hilal (الهلال) en torno a la lengua árabe. En las respuestas trata temas de lo más diverso: el estado de desarrollo de la lengua árabe, los efectos de la influencia extranjera en la lengua y el espíritu de la nación, su opinión sobre los dialectos y el papel que juegan los usuarios en la evolución de la lengua.

Es significativo reflexionar sobre los peligros que anuncia Gibran (la encrucijada en la que se encuentra la lengua, entre la imitación ciega al pasado y la imitación ciega a lo occidental), y el estado actual de la lengua. ¿Ha conseguido superar esa encrucijada? ¿Hasta dónde ha sido impulsada por la fuerza creativa?

Aunque hizo su primera aparición en la revista que mencionamos, aparece publicado en la obra البدائع والطرائف, que recoge varios artículos y poemas de Gibran y que han publicado numerosas editoriales. Es un artículo bastante conocido, pero desconocemos si existe traducción española. De existir, no es accesible vía internet, así que lo he traducido para traéroslo. A continuación algunos fragmentos que consideramos más relevantes, como el uso de la lengua árabe y el papel de los dialectos, pero merece la pena leerlo completo. El que quiera hacerlo tiene acceso a la traducción completa aquí: El futuro de la lengua árabe

 

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El futuro de la lengua árabe

- ¿Cuál es el futuro de la lengua árabe?

La lengua no es más que una manifestación de creatividad, tanto del conjunto de la nación como de la nación misma. Si la fuerza creativa se adormece, la lengua detiene su curso, y con la detención viene el retroceso, y con el retroceso la muerte y la desaparición.

Por eso, el futuro de la lengua árabe pende del futuro del pensamiento creativo que se encuentra (o no) en el conjunto de países que la hablan. Si ese pensamiento está presente, el futuro de la lengua será tan espléndido como su pasado, pero si no lo está, su futuro será igual que el de sus hermanos el siríaco y el hebreo.

Pero, ¿qué es esta fuerza a la que llamamos “fuerza creativa”?

Es un impulso que empuja la nación hacia delante. Tiene el corazón hambriento, sediento, anhelante de lo desconocido, y en su alma hay una cadena de sueños que persigue noche y día, en la que no puede cumplir un eslabón si antes no ha añadido la vida un nuevo eslabón al extremo opuesto. Es el talento del individuo y el entusiasmo del grupo, pues ¿qué es el talento individual sino la capacidad de hacer palpables las tendencias latentes del grupo? Así, el poeta durante la Yahiliya se preparaba, pues los árabes se estaban preparando; y crecía y se extendía durante la expansión islámica, pues los árabes estaban en un periodo de crecimiento y extensión; y se dividía en la época de los muladíes, pues el Islam estaba en proceso de división. El poeta siguió creciendo, progresando, bullendo, unas veces surgía como filósofo, otras como médico, y otras como astrónomo. Hasta que el sopor pesó sobre la fuerza creativa de la lengua árabe y los poetas se volvieron versificadores,  los filósofos teólogos, los médicos curanderos y los astrónomos astrólogos.

Si es cierto lo arriba expuesto, el futuro de la lengua árabe es rehén de la fuerza creativa del conjunto de países que la hablan. De este modo, si esos países poseen una entidad propia y una unidad significativa, y si su fuerza creativa despierta tras ese largo letargo, el futuro de la lengua árabe será tan espléndido como su pasado. Si no, no.

- ¿Cómo es preferible que influya el proceso de civilización europeo y su espíritu occidental?

La influencia no es más que un tipo de alimento que la lengua toma de fuera, lo mastica, lo traga, y asimila en su propio organismo vivo lo que le es de provecho, de igual manera que un árbol transforma la luz, el aire y los nutrientes de la tierra en ramas, hojas, flores y frutos. Pero si la lengua árabe no tiene diente con que masticar ni vientre con que asimilar, no solo se le escapa el alimento en vano, sino que se torna en veneno mortal. ¡Cuántos árboles engañan a la vida estando a la sombra, y si nadie los mueve a la luz del sol se marchitan hasta morir! Como ya se dijo: «Porque al que tiene, le será dado, y tendrá en abundancia; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado».

El espíritu occidental es una etapa de la historia del ser humano, un capítulo de su existencia. La existencia del ser humano es una enorme procesión que avanza siempre hacia delante, y del polvo dorado que va dejando a su paso se forman las lenguas, los gobiernos y las ideologías. Las naciones que marchan a la cabeza de esta procesión son las creativas, y el que crea influye. En cuanto a las que marchan a la cola, son las imitadoras, y el que imita se deja influenciar. Cuando Oriente marchaba delante y Occidente detrás, fue nuestra civilización la que dejó una considerable influencia en su lengua. He aquí que ahora ellos han pasado a ir por delante, y nosotros vamos detrás, con lo que es su civilización la que deja una enorme huella en nuestra lengua, nuestras ideas y nuestros valores.

Mientras que en el pasado los occidentales tomaban lo que nosotros cocinábamos, lo masticaban, lo tragaban, y asimilaban lo que les era apropiado en su organismo, actualmente son los orientales quienes toman lo que Occidente cocina y lo tragan, pero no para integrarlo como parte de su organismo, sino para acabar siendo una especie de occidentales. Esta situación me aterra y aflige, pues el Oriente se me aparece a ratos como un anciano que ha perdido los dientes, ¡y a ratos como un bebé al que aún no le han crecido!

El espíritu occidental es al mismo tiempo amigo y enemigo. Amigo si lo dominamos, y enemigo si nos domina. Amigo si le abrimos nuestros corazones, y enemigo si se los entregamos. Amigo si cogemos de él lo que nos conviene, y enemigo si nos ponemos en la situación que a él le conviene.

[...]

- ¿Ha vencido el árabe clásico a los diferentes dialectos? ¿Es capaz de unificarlos?

Los dialectos árabes están en periodo de transformación y perfeccionamiento, y sus asperezas se están limando para suavizarlos, pero ni han sido ni serán vencidos, y así debe de ser, pues son la fuente de todo lo que estimamos refinado en la retórica y el foco de lo que consideramos elegante en la elocuencia.

Todas las lenguas siguen, como cualquier otro fenómeno, el principio de que lo más adecuado es lo que prevalece, y en los dialectos hay muchos elementos que por eso mismo prevalecerán, pues son más cercanos a la idea de nación y más próximos a sus propias aspiraciones. Dije “prevalecerán”, y con ello quiero decir que se asimilarán al cuerpo de la lengua y formarán parte de su organismo.

Todas y cada una de las lenguas occidentales tienen sus dialectos, y esos dialectos cuentan con manifestaciones literarias y artísticas no exentas de encanto y belleza, ni de novedad y creatividad. Es más, en Europa y América existe una corriente de talentosos poetas que han conseguido combinar lengua estándar y dialectal en sus poemas con total armonía y eficacia. Para mí, en las canciones populares hay tantas metonimias novedosas, elegantes metáforas y  expresiones llenas de gracia e inventiva que si las pusiéramos al lado de esos poemas que, compuestos en un árabe culto, pueblan nuestros periódicos y revistas, serían como un ramillete de albahaca sobre un monte de leña, o como un grupo de muchachas cantando y danzando frente a una pila cadáveres embalsamados.

La actual lengua italiana fue durante la Edad Media un dialecto, y los eruditos se referían a ella como la lengua del «vulgo», pero, cuando autores como Dante y Petrarca la usaron para componer sus inmortales poemas, acabó convirtiéndose en la lengua italiana estándar, y el latín pasó a ser un esqueleto que, si bien es cierto que se movía, lo hacía a hombros de un cortejo fúnebre en retroceso… Los dialectos de Egipto, Siria o Irak no se encuentran mucho más lejos de la lengua de Al-Mu’arri o Al-Mutanabbi de lo que lo estaba el dialecto del «vulgo» de la lengua de Ovidio o Virgilio. Si apareciera en Oriente Medio un genio que escribiera una obra de arte en alguno de esos dialectos, ese dialecto se convertiría en lengua estándar. Sin embargo, no auguro que esto suceda pronto en los países árabes, pues los orientales se inclinan más al pasado que al presente o al futuro, ya que son, a sabiendas o no, conservadores. Así, si un grande entre ellos exhibe su ingenio está obligado a seguir las sendas retóricas que siguieron los que le precedieron, sendas que no son más que un atajo entre la cuna del pensamiento y su sepulcro.

- ¿Cuál es la mejor manera de avivar la lengua árabe?

La mejor y el única manera avivar la lengua reside en el corazón del poeta, en sus labios y entre sus dedos, pues el poeta es el mediador entre la fuerza creativa y la humanidad, el hilo que lleva las creaciones del mundo del alma al mundo de la investigación, y las decisiones del mundo del pensamiento al mundo del registro y la documentación.

El poeta es padre y madre de la lengua, que marcha por donde él marcha, se recuesta donde él lo hace, y si muere se sienta a llorar junto a su tumba hasta que pasa un nuevo poeta y se la lleva de la mano.

Y si el poeta es padre y madre de la lengua, el imitador es quien teje su mortaja y cava su tumba.

Con poeta me refiero al  inventor grande y al pequeño, al descubridor fuerte y al débil, al creador grandioso y al miserable, al que ama la vida sencilla, ya sea imam o mendigo, y al que venera los días y las noches, ya sea filósofo o guardián de una viña.

El imitador, en cambio, es el que ni descubre ni crea nada, sino que toma su vida espiritual de sus contemporáneos, y la viste con ropas confeccionadas a partir de retazos de los vestidos de sus predecesores.

Con poeta me refiero a ese agricultor que labra la tierra con un arado distinto, siquiera ligeramente, del que heredó de su padre, y tras él viene el que da a ese nuevo arado un nuevo nombre. Me refiero a ese jardinero que entre flores amarillas y rojas cultiva una tercera flor color naranja, y tras él llega el que da a esa nueva flor un nuevo nombre. Me refiero a ese sastre que teje sus propios diseños y bordados, distintos a los de sus vecinos, para que otro le dé a esta tela un nuevo nombre. Con poeta me refiero al marinero que iza una tercera vela en un barco que solo tiene dos, al albañil que levanta una casa con dos puertas y dos ventanas en un vecindario cuyas casas solo tienen una puerta y una ventana, al tintorero que mezcla colores que nadie antes había mezclado y obtiene un color nuevo. Tras ellos viene quien da nombres nuevos al fruto de su trabajo, con lo que se añade una nueva vela al barco de la lengua, una nueva ventana a su casa, y un nuevo color a su vestido.

El imitador, en cambio, es el que va de un sitio a otro por el camino que ya han recorrido mil y una caravanas, y no se separa de él por miedo a extraviarse. Es el que para vivir y procurarse su sustento sigue los caminos trillados por donde ya han pasado mil y una generaciones. Su vida es un eco y su ser la tenue sombra de una verdad lejana de la que no sabe nada ni quiere saberlo.

Con poeta me refiero al devoto que, tras postrarse en el templo de su alma lloroso, alegre, en duelo, radiante, atento y salvado, sale portando entre sus labios y sobre su lengua nuevos nombres y verbos, letras y vocablos para una devoción que se renueva cada día y un éxtasis que cada noche varía. Así añade una cuerda de plata al arpa de la lengua y un buen tronco a su estufa.

El imitador, en cambio, es el que repite las mismas oraciones y plegarias, sin pasión ni ganas, y deja la lengua tal cual se la encontró, y la elocuencia personal donde no hay elocuencia ni hay personalidad.

Con poeta me refiero a aquel cuyo alma, cuando ama a una mujer, se hace única y se aparta de caminos terrenales para vestir sus sueños con el esplendor del día y el pánico de la noche, con el gemido de las tormentas y la tranquilidad de los valles. Tras ello el alma regresa a trenzar una corona sobre las sienes de la lengua y tallar un colgante para su cuello.

El imitador, en cambio, es imitador hasta en el amor, y en los piropos, y en las metáforas. Así, si menciona la cara y el cuello de su amada dice que son la luna llena, una gacela. Si se acuerda de su pelo, de su talle o de su mirada dice que son la noche, una esbelta rama, dardos que se clavan. Para lamentarse habla de un párpado insomne, del amanecer lejano, de un cercano reproche. Y si quiere aparecer con un prodigio retórico dice: mi amada alberga perlas en el narciso de sus ojos para regar las rosas de sus mejillas, y muerde con sus helados dientes los dátiles de sus dedos. Nuestro amigo el loro entona esos viejos cantos, sin saber que con su necedad está envenenando la pulpa de la lengua, y mancillando su honor con su estupidez.

He hablado de lo productivo y su fruto, y de lo estéril y su daño, pero no he mencionado a aquellos que dedican su vida a elaborar diccionarios, escribir gruesos estudios e instituir academias de la lengua. No he dicho nada de ellos porque considero que son como la playa entre la marea alta y la baja de la lengua. Su labor se limita a criba, y la criba es necesaria. Sin embargo, ¿qué puede hacer el tamiz si la fuerza creativa de la lengua no cultiva más que paja y no cosecha más que rastrojos?, ¿qué puede hacer si no brotan en sus campos más que cardos?

Vuelvo a repetir que la vida, unidad y generalización de la lengua, y todo lo que tenga que ver con ella, depende y dependerá de la imaginación del poeta. Pero, ¿acaso tenemos poetas?

Sí, tenemos poetas, y todo oriental puede ser poeta en su campo, en su jardín, en su telar, su capilla, su púlpito y su escritorio. Todo oriental puede liberarse de la celda de imitación y tradiciones, y salir a desfilar con la vida bajo la luz del sol. Todo oriental puede rendirse a la fuerza creativa escondida en su alma, esa fuerza eterna que hace de las piedras hijos de Dios.

En cuanto a aquellos que os dedicáis al verso y la prosa, os digo: que vuestro propósito sea evitar imitar a los que os precedieron, pues es mejor para la lengua árabe que construyáis con lo que tenéis una mísera cabaña a que erijáis un excelso palacio con lo que tomáis prestado. Que vuestra dignidad os impida escribir poemas de alabanza y de elegía, pues es mejor para vosotros y para la lengua árabe que muráis despreciados a que queméis frente  a viejos ídolos el incienso de vuestros corazones. Que vuestro entusiasmo nacionalista os impulse a plasmar la vida oriental en lo extraordinario de su dolor y en lo maravilloso de su dicha, pues es mejor para vosotros y para la lengua árabe que toméis lo más sencillo de la realidad que os rodea y lo vistáis con vuestra imaginación a que traduzcáis lo más sublime que se haya escrito en Occidente.

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XVIII Seminarios de Traducción Árabe-Español de la Escuela de Traductores de Toledo http://www.tamarbuta.com/xviii-seminarios-de-traduccion-arabe-espanol-de-la-escuela-de-traductores-de-toledo/ http://www.tamarbuta.com/xviii-seminarios-de-traduccion-arabe-espanol-de-la-escuela-de-traductores-de-toledo/#comments Mon, 17 Sep 2012 20:48:12 +0000 Ana Iriarte http://www.tamarbuta.com/?p=571 Este viernes,14 de septiembre de 2012, han concluido los XVIII Seminarios de Traducción Árabe-Español que organiza la Escuela de Traductores de Toledo. Los seminarios, que forman parte del Curso de Especialista en Traducción Árabe-Español que imparte cada año dicha escuela, tienen una duración de dos semanas durante las que se ofrecen 6 asignaturas dedicadas a la teoría y la práctica de la traducción entre las dos lenguas (Elementos de composición en árabe; Elementos de composición en español; Historia y ética de la traducción; Elementos de traducción árabe-español; Prácticas de traducción general; Herramientas informáticas para traductores).

Los docentes, nueve profesionales del mundo académico y de la traducción, ofrecen al alumno una oportunidad para desarrollar su competencia traductora, reforzando sus conocimientos lingüísticos y proporcionando la información necesaria referente al ejercicio de la profesión. Estos cursos están dirigidos a licenciados y estudiantes de Filología Árabe y Traducción e Interpretación así como a traductores y estudiantes de árabe en general. 

Los seminarios pueden considerarse como la primera parte del Curso de Especialista en Traducción Árabe-Español. La “segunda parte” consiste en la realización de talleres dedicados a la traducción especializada. Cada taller consta a su vez de dos seminarios, y se celebran generalmente el último fin de semana de cada mes (desde octubre a junio):

  • Traducción jurídico-económica
    • Taller de traducción jurídica
    • Taller de traducción económica
  • Traducción literario-humanística
    • Taller de traducción literaria
    • Taller de traducción del discurso religioso
  • Traducción de prensa y política internacional
    • Taller de traducción periodística
    • Taller de textos de Naciones Unidas
  • Interpretación y subtitulado
    • Taller de interpretación de conferencias
    • Taller de subtitulado

Para la obtención del título de Traductor especialista árabe-español es necesario realizar tres de los cuatro talleres disponibles, además de los seminarios de septiembre y el proyecto de fin de curso. Podéis consultar detalles, fechas y precios así como descargar impresos de matrícula en la página web de la Escuela: http://www.uclm.es/escueladetraductores/actividades/XIX_SeminarioTraduccionArabe.asp

Participantes en el Taller de interpretación de conferencias (Curso de Especialista en Traducción Árabe-Español)

 

Ahora me gustaría compartir con vosotros mi experiencia a título personal, no solo en calidad de alumna de la Escuela sino también como estudiante y traductora. Supongo que como yo, muchos de vosotros habéis alcanzado cierto nivel de árabe y automáticamente habéis visto reducida la oferta de cursos a los que apuntaros para seguir formándoos. Si estáis en esta situación, creo que este curso os resultará muy útil y provechoso, ya que no solo seguiréis desarrollando vuestra competencia lingüística en árabe, (trabajando con una amplia selección de textos de muy diversas temáticas) sino que tendréis también la oportunidad de aprender directamente de profesionales especializados en la materia que imparten, que os guiarán en vuestros futuros proyectos y resolverán muchas esas agobiantes dudas que afloran tras la universidad, antes de entrar a formar parte del mercado laboral.

Además, en estos cursos, la profesionalidad y el buen hacer vienen de la mano de un excelente ambiente. Finde tras finde, entre traducciones y shawarmas, durante las clases y las cañas que las siguen, los alumnos acaban formando una especie de “gran familia” (y no es para menos con la de horas que pasamos juntos) que hace los laaaargos sábados mucho más agradables y llevaderos.

Más allá del enfoque didáctico y de las estrategias de cada profesor, una vasta experiencia, y una actitud competente y profesional son cualidades que comparten todos los miembros del cuerpo docente. Generalmente, los profesores crean una relación cercana y amigable con los alumnos fomentando la participación y el debate en el aula.

Cierto es que el grupo de participantes es realmente heterogéneo. En los cursos os encontraréis con árabes y españoles, estudiantes y licenciados, catedráticos y principiantes. En un principio pensé que tanta variedad sería contraproducente, pero la verdad es que los contenidos del curso están adaptados y enfocados para conseguir que alumnos de todos los niveles los disfruten y aprovechen. De hecho, esta situación puede beneficiaros muchísimo si os arrimáis a nativos en los ejercicios de grupo y exprimís a vuestros compañeros casi tanto como a los profesores.

Como veis, no tengo más que cosas buenas que decir, unos podréis pensar que es peloteo, interés quizá. La verdad es que, como muchos otros estudiantes de árabe, he realizado cursos por aquí y por allá quedando poco o nada satisfecha con los resultados en la mayoría de las ocasiones. Es por eso que en Ta Marbuta (o lo que es lo mismo, Tony y yo) creemos necesario valorar y difundir este tipo de cursos, no solo para informar a aquellos que no supieran de su existencia, sino también para valorar la labor de la Escuela, con la esperanza de que cunda el ejemplo.

Ya sabéis que estamos encantados de recibir vuestras preguntas, críticas o comentarios.

تفضّلوا

Participantes en los Seminarios de Traducción Árabe-Español 2012 junto al director de la Escuela de Traductores, Luis Miguel Pérez Cañada, y los profesores Henri Awaiss y Rana El Hakim (Univ. Saint-Joseph, Beirut)

 

 

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Estudiar Traducción e Interpretación en la UAM http://www.tamarbuta.com/estudiar-traduccion-e-interpretacion-en-la-uam/ http://www.tamarbuta.com/estudiar-traduccion-e-interpretacion-en-la-uam/#comments Wed, 01 Aug 2012 14:18:00 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=443 Cuatro años de estudio dan para mucho. En cuatro años puedes hacer de un muchacho entusiasta un profesional. Puedes llevarle por un camino formativo bien pensado, en el que cada etapa aporte nuevos conocimientos y perspectivas, puedes mostrarle las tribulaciones del desempeño de la profesión en la vida real, puedes facilitarle la compañía y guía de profesores expertos, puedes encargarle tareas instructivas… o puedes hacer todo lo contrario.

Durante cinco años (uno de ellos de intercambio en la Université Saint-Joseph de Beirut) estudié la ya extinta Licenciatura en Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma de Madrid (en adelante “TeI”, para abreviar). Antes de hacer revisión de estos años universitarios quise dejar pasar un tiempo para apaciguar mis ánimos, pues las vejaciones que sufrimos durante el último curso me dejaron con la hiel en los labios. Ahora, en la calma de las vacaciones y con una indignación menos furibunda puedo lanzar un consejo: si quieres estudiar Traducción e Interpretación en la UAM… piénsatelo dos veces.

Vaya por delante que discrepo con mis compañeros más alarmistas que hablan de años tirados a la basura, de no haber aprendido nada en absoluto y de acabar limpiando váteres. Yo sí he aprendido muchísimo durante estos años sobre traducción, interpretación y artes afines, aparte de lo que he crecido a nivel personal-vital. A día de hoy sí siento que me puedo dedicar a la traducción, y que si no hubiera pasado por la universidad no podría afirmar lo mismo. ¿De qué me quejo, entonces? De que la mayoría de lo que he aprendido a sido a pesar de la universidad.

TeI (que ya no es licenciatura sino grado, y que Dios les pille confesados) está muy mal gestionada en la UAM. Con una de las notas de corte más altas y una prueba de acceso que no cualquiera supera, la cantera de alumnos es mármol de Carrara. Por ello es inexplicable que se les vapulee, ningunee y se les trate como tontos.

Lo primero que se encuentra el inocente recién llegado es que no existe un departamento de Traducción e Interpretación ni nada que se le parezca. El profesorado de TeI está formado por retazos de Filología Inglesa, Filología Francesa, Estudios Árabes e Islámicos, Lingüística y Literatura Comparada. Si algo te indigna, si tienes ideas para mejorar la carrera, ¿a quién elevas tus quejas? Búscate la vida, amigo, y no te sorprendas de que la pelota pase de un despacho a otro hasta desinflarse.

Consecuencia directa de esto es que encontrar un profesor que haya ejercido la traducción, aunque fuera en la intimidad, es la excepción. La mayoría de los profesores son filólogos a los que les ha tocado echar horas en nuestra carrera y de traducir no saben o lo saben a través de libros. Esto provoca que salgamos sin saber absolutamente nada de a qué se parece traducir en el mundo real: nada de tarifas, facturación, búsqueda de clientes, etc. Los que escogimos como lengua B inglés tuvimos la suerte de coincidir con una profesora que (bendita seas) era traductora profesional y nos puso al día sobre todos estos temas. Esto ya en 4º.  El que quiera saber algo sobre la vida real que busque por los blogs, porque la universidad se resiste a formar profesionales.

No son traductores los que dan las clases, y no fueron traductores los que hicieron los programas. Hay mucha teoría y poca práctica, se traducen muy poquitos textos a lo largo de la carrera. Se dedican muchas horas a asignaturas que, bien encauzadas, serían de gran utilidad, pero cuyos programas no están pensados para formar traductores.

Especialmente dolorosas son las asignaturas de lenguas. Las asignaturas de lengua A (español) son un cursillo exprés de filología. No digo que estén de más esos conocimientos, pero podrían alternarse con herramientas más útiles para el traductor: expresión, corrección y habilidades por el estilo. Las asignaturas de lengua B (hablo de inglés porque es el caso que conozco, pero sé de buena tinta que en francés la dignidad tampoco se estila) son una humillación. Jamás me había pasado sentir que estoy perdiendo competencias en un idioma, notar que desaprendo de manera activa y tener que contrarrestar estudiando en casa a mi manera. Los programas de Lengua B son un manual de saberes inútiles: lengua BI, análisis morfológico, aprende conceptos tan prácticos como “alomorfo”; Lengua BII, la honrosa excepción, una profesora que sí se preparó las clases con conocimientos útiles (gracias, de corazón): binomios, colocaciones, lenguaje periodístico, etc.; Lengua BIII, competencia oral y auditiva, pásate el curso leyendo en alto una obra de teatro; y Lengua BIV, contempla atónito que sabes más inglés que tu profesora.

Suerte que me dio el ramalazo de elegir árabe como lengua C, que es, junto con las amistades, lo más bonito que me he llevado a casa de la universidad. Cierto es que el enfoque docente estaba un poco “chapado a la antigua”: se daba mucho peso a la gramática y poco a la comprensión y expresión oral, y ese acercamiento tan árido a veces hizo mella en algunos alumnos que desistieron de seguir. Sin embargo, esas bases tan firmes de gramática son las que más tarde me permitieron evolucionar a velocidad de vértigo cuando me apunté a academias y, sobre todo, cuando estudié en Beirut. Eso, y el enorme cariño con que una de nuestras profesoras nos transmitió la lengua y su visión de la traducción hacen que no tenga queja alguna, peroesa profesora está en camino de abandonar la UAM y los métodos docentes me consta que han cambiado… ¿a mejor? Ya veremos qué opinan los alumnos de grado.

Muchos alumnos, especialmente aquellos cuya combinación de idiomas es español, inglés y francés (por aquello de que son poco “competitivos”), al licenciarse se tiran de los pelos. Con lo poco y mal que se enseñan las lenguas y la escasa vocación que hay entre el profesorado, el que no se lo haya currado mucho por su cuenta o haya estado en el extranjero o lo haya tenido muy claro desde el principio y se haya esforzado en consecuencia sale con una sensación de desamparo inconsolable: ¿Podré dedicarme a la traducción? O peor aún: ¿Me gustaría dedicarme a la traducción? Al no conocer traductores “reales” los alumnos no tienen un modelo con el que compararse y con el que puedan decidir si es eso a lo que aspiran o no.

De la enseñanza de interpretación me gustaría hablar, pero no puedo. Cuando me tocó cursar Interpretación Consecutiva vinieron cual mesías unos intérpretes de la ONU que interpretarían de lujo, pero no daban un palo al agua. Redujeron las horas docentes a la mitad y se las repartieron entre los cuatro. Aprendí interpretación y toma de notas, sí, pero aprendí más de vanidad y apariencias. Al año siguiente les largaron. Interpretación Simultánea se ofrecía optativa, pero preferí elegir otra. No sé exactamente cuántas cabinas hay, pero desde luego son insuficientes para el número de alumnos que puede escoger la asignatura, que es ilimitado, y por muchos alumnos que haya no se amplían los horarios ni el personal docente. Así pasó: durante el curso hubo 3 alumos por cabina. Visualizadlo: 3 alumnos por cabina. A la vez. Sobran los comentarios.

Las nuevas tecnologías brillan por su ausencia en la UAM, en parte por falta de medios, en parte porque pocos profesores hacen uso de ellas. ¿Herramientas TAO? Lo siento, chino no ofertamos. ¡Ah! ¿Te refieres a eso que es como Trados? Hay una profe que creo que sabe algo… Mira, ponte en estos ordenadores, que ahí tenemos Déjà Vu. No lo hemos comprado, pero bueno, nos apañamos con la versión de prueba.

¿¿¿Traerte el ordenador al examen??? ¡Jesús, María y José! ¿Por quién me tomas? ¿Qué quieres, copiar en mi cara?  ¿Te crees que no sé que sabes que voy a poner el mismo examen del año pasado, que ya está colgado en internet? Papel y boli y vas que chutas, y si quieres diccionarios te gastas las perras en los de verdad y te los traes a clase. ¿Que no tienes dinero? ¿Que ya te han salido tres hernias desde que empezaste la carrera? A mí no me vengas con historias, haberte hecho un FP.

¿Nuevas tecnologías, dije? Perdón, me refería a la tecnología a secas.

Por no hablar de lo que me temo que es la moda de esta década entre los profesores, desde primaria hasta superior: dejar que los alumnos preparen la clase por ti. Este colmo de la vaguería siempre me ha sacado de mis casillas. ¿Tienes la conciencia tranquila dejando que gente que está esperando que TÚ enseñes investigue en unas semanas sobre temas en los que se supone que TÚ eres experto y lo suelten al resto de gente que está esperando que TÚ enseñes sin apenas comentar? Gente sin gracia recitando Wikipedia a gente aburrida que no puede tener la certeza de que lo que les dicen es correcto, pues quien se supone que sabe no abre la boca. Y se vende como el no va más de la enseñanza. ¡Bravo por el cinismo!

Todos estos factores, que aparecían al azar aquí y allí, en el último curso se fusionarion en una sola figura casi épica, el máximo exponente de la inoperancia y de todo lo que en la carrera había azuzado nuestra indignación: el profesor de Traducción Jurídica. No me quiero detener mucho en este señor, que daría mucho que hablar y nada bueno, pues no forma parte de la universidad, sino que fue escogido a dedo. Solo quiero dar un ejemplo del poquito respeto que se nos tiene: a falta de dos semanas de empezar las clases los profesores que se iban a encargar de la Traducción Jurídica y una Traducción Económica abandonaron el barco (nunca se nos dieron razones) y se trajo precipitadamente a un profesor de escuela de idiomas que nunca había traducido, no sabía hacer juradas y escribía en un deficiente español. Este profesor fue aprendiendo sobre la marcha conceptos que nosotros teníamos que corregirle, pues las circunstancias nos obligaban a estudiar el tema por nuestra cuenta; y nos obligaba a hacer presentaciones que, aunque hubiera querido, no habría podido corregir, pues no tenía ni idea.

Jamás se nos pidió disculpas por este defectuoso parche, y nuestras reclamaciones, súplicas y quejas (que fueron bastante ruidosas) no fueron escuchadas. Para colmo de estulticia este profesor se ofreció para dar clases también de Traducción Económica en el segundo cuatrimestre, decisión que no solo no fue cuestionada, sino que fue aplaudida por los otros profesores. En contraste con los mismos métodos de improvisación que empleó con la Traducción Jurídica, otras profesoras de Traducción Económica ese cuatrimestre SÍ eran traductoras, SÍ sabían de lo que hablaban, SÍ se preparaban las clases y no daban crédito a lo que relatábamos.

Este es, grosso modo, el panorama al que se enfrenta el estudiante de TeI en la UAM, para que el nuevo alumno esté sobre aviso y el viejo se indigne conmigo. Sin embargo, no me arrepiento nada de haber estudiado TeI allí. Puedo decir que entre tanta infamia he sido feliz. He aprendido mucho, gracias a la universidad y a pesar de ella. He aprendido a aprender por mi cuenta. He descubierto el árabe, que se ha convertido en mi pasión y mi rumbo. Me he formado una barbaridad con los profesores (y sobre todo profesoras) que de verdad sabían y de verdad querían compartirlo (sí, los hay, y son una joya). He conocido a mis mejores amigos, he adquirido multitud de puntos de vista, he viajado, besado, bebido, vivido… Y ¡qué demonios! ¡Han sido los mejores años de mi vida!

Pero hay mucho que mejorar en TeI en la UAM. No quiero disuadir a nadie, pero como las cosas sigan yendo a peor el grado de TeI va a convertirse en algo a lo que será mejor no acercarse para no ensuciarse.

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Los 1001 significados: Cómo enfrentarse a la polisemia en árabe http://www.tamarbuta.com/polisemia/ http://www.tamarbuta.com/polisemia/#comments Mon, 09 Jul 2012 15:46:43 +0000 Ana Iriarte http://www.tamarbuta.com/?p=384 Mi profesora de primer año en la carrera ya lo adelantaba: «El árabe es una lengua muy rica en matices, pero muy pu-ñe-te-e-e-era». Así lo afirmaba entre risitas mientras le hacía la vida imposible a muchos de mis compañeros de clase. Y la verdad es que a la mujer, razón no le faltaba.

Que el árabe es una lengua completísima, y por ende complicada, es algo que el alumno puede intuir desde el principio. En mi opinión, lo difícil del vocabulario árabe reside principalmente en lo específico de su significado, y en su polisemia. Ambas son complicaciones que empiezan por hacerte gracia, para luego causarte una frustración extrema, y acabar enseñándote que tienes dos opciones: o tomártelo con filosofía, o cortarte las venas.

Aún recuerdo aquella traducción en la que encontré la palabra  عرق. No hice distinciones, la traté como a las otras 2598 palabras que no entendía de esa carilla: me encomendé a Federico Corriente, y la consulté en el diccionario.

Once acepciones,  y sin demasiado que ver la una con la otra. Sí, es cierto que el resultado es cuanto menos abrumador, pero que no cunda el pánico (al menos de momento): muchas de estas acepciones surgen de la utilización de esta palabra en textos clásicos de la literatura árabe. Actualmente, su alcance semántico se ha visto reducido, y este término casi siempre hace referencia al concepto de “etnia” o “raza”.

Algo parecido ocurre con otros muchos verbos en árabe, que además de acepciones comunes, actuales y por todos conocidas, en otro tiempo designaron otro tipo de acciones, más concretas y desde luego no tan modernas. Según Corriente, اعتسم significa: 1. Conseguir; 2. Conceder su deseo; 3. Llevar zapatos viejos, mientras عَرَقَ además de “marcharse, partir, irse” designaba la costumbre de algunos pastores de “ponerle un doble refuerzo al zurrón”.

  • Ambos ejemplos ilustran el Consejo nº 1 para resolver la polisemia: Escoge bien el diccionario que vas a consultar. Los diccionarios de lengua árabe de Federico Corriente y Julio Cortés son obras de referencia para cualquier estudiante de lengua árabe. Sin embargo, mientras Cortés recogió el léxico en uso de la lengua árabe culta registrado en los siglos XIX y XX, el corpus de textos con el que trabaja Corriente se remonta varios siglos más atrás, dando cabida también al léxico del que se sirvieron los autores clásicos. Conocer la fecha del texto que estamos trabajando y elegir la obra de consulta en consecuencia nos ahorrará algunos de los quebraderos que en ocasiones la polisemia pudiera plantearnos.

1. Conocimiento, contacto; 2. Promesa, pacto, juramento; 3. Era, época; 4. Cumplimiento. Todas ellas son acepciones de un mismo término: عهد. ¿Cómo decantarse por una o por otra?

  • Consejo nº 2: Ayúdate del contexto. En casos como este, procura que tus dos mejores amigos sean el contexto y el sentido común. Si no te llevas bien con ellos, piénsatelo dos veces antes de jugártela a cara o cruz con palabras como إنزال , que es a la vez “revelación divina” y “eyaculación”.

Hasta aquí bien, pero ¿y si una palabra cuenta con dos acepciones que cuadran a la perfección en el mismo contexto?

Por ejemplo, ¿quién es el مدّع en un contexto jurídico? ¿El “demandante”, el “querellante”, el “denunciante”, o incluso el “fiscal”? En un artículo de economía nos encontramos con cualquiera de los derivados de la raíz وفّر , que puede significar: 1. Ahorrar, economizar; 2. Proveer, suministrar, ¿Qué  hacemos si el contexto no es lo suficientemente preciso como para permitirnos descartar alguna de las dos?

  • Consejo nº 3: Investiga. Si traduces dentro del marco de una especialidad, no te va a quedar otra que ponerte al día. Un buen dominio tanto del árabe como del español, y un profundo conocimiento del campo de la especialidad en cuestión son los únicos factores que podrán salvarte en casos complejos de polisemia como estos (eso, o algún amigo nativo muuuuy listo).

 

Pero si algo tiene el árabe, son palabras y expresiones únicas en las que su belleza solo se puede comparar con su hijoputismo extremo. Este es el caso de la palabra وجد :

Definición de Cortés

Definición de Corriente

 

 

 

  • Cuando ni los diccionarios se ponen de acuerdo; cuando el término en cuestión significa un concepto y a la vez su contrario; cuando todas las C’s (Cortés, Corriente y contexto) te han fallado y el árabe se muestra en su más pura esencia, solo te queda el Consejo nº 4: Sigue tu instinto. Recurre a lo que sepas de la vida del autor y de su ideología, relee mil veces el fragmento en cuestión y fíate de tu sexto sentido. A veces la conexión personal con la lengua y la intuición serán tus mejores y únicas armas, precisamente porque son esas que no se pueden encontrar en manuales ni en libros.

 

Para todos los que también hayáis sufrido y disfrutado con casos de polisemia en árabe, o simplemente queráis compartir vuestras impresiones sobre el tema, estamos deseando leer vuestros comentarios, así que ¡no seáis tímidos!

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