Ta Marbuta » presentación http://www.tamarbuta.com Lengua árabe y traducción Sun, 28 Dec 2014 15:15:51 +0000 en-US hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.5 Entre la traducción y la imprenta hay algo… http://www.tamarbuta.com/entre-la-traduccion-y-la-imprenta-hay-algo/ http://www.tamarbuta.com/entre-la-traduccion-y-la-imprenta-hay-algo/#comments Sun, 01 Jun 2014 18:01:32 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1602 El próximo martes 3 de julio se presenta en la Feria del Libro de Madrid, junto con el resto de novedades de Libros de la Ballena (sello editorial del Máster de Edición UAM), Ese olor (تلك الرائحة), la primera novela del egipcio Sonallah Ibrahim y, permítanme el bombo, la primera novela que he traducido.

Poco puedo añadir para introducir al autor y su obra a lo publicado en el cuidado blog promocional y la página de Facebook del libro, salvo mi experiencia personal en este proyecto que empezó a fraguarse hace más de dos años y que ha cambiado mucho mi perspectiva sobre esta cosa del traducir y el editar.

Tanto en la universidad como en los textos que traduje por mi cuenta por amor al arte, así como en gran parte de mi desempeño profesional posterior, concebía la traducción como una actividad solitaria y autónoma: existe un original en otra lengua que hay que transvasar a la nuestra. Los equilibrios entre fidelidad y adaptación, el ritmo, la documentación, la adecuación léxica, etc. eran decisiones en las que el traductor tenía la primera y última palabra, y nadie más participaba en la creación de ese nexo entre autor y lector.

Esta independencia del traductor, si bien se cumple en gran parte de encargos de “la vida real” (como las traducciones juradas), no es concebible en el mundo de la traducción editorial, donde existe un oficio clave y prácticamente invisible que limpia, pule y abrillanta, y consigue que una traducción se lea como si hubiera sido escrita directamente en el idioma de llegada. Me refiero, claro está, al oficio del editor.

Cuando en octubre del año pasado entregué la versión definitiva de mi traducción al grupo de editores me empezaron a asaltar dudas. Después de todo este tiempo dando la coña con la novela, vendiéndola incansable para que no perdieran la ilusión mientras se prolongaban más de la cuenta nuestros intentos infructuosos de contactar con el autor para negociar la cesión de derechos, ¿estaría la novela  a la altura de sus expectativas o la aceptarían resignados aguantándose las ganas de tirármela a la cara? La importancia de تلك الرائحة para la historia de la literatura árabe es innegable por lo que tuvo de renovación formal y tratamiento de ciertos temas, pero ¿cómo encajaría ese experimento nacido en el Egipto de los 60 en España hoy?

Poco tardaron los editores en demostrarme lo infundado de mis dudas, pues respondieron con un entusiasmo y una visión que me sorprendieron muy gratamente. No les bastó con entender la relevancia de la obra en su contexto de origen, sino que supieron extraer de ella esa universalidad que necesita la literatura para ser tal. Como si se tratara de una refinería de ideas, tomaron la novela para sacarle más jugo del que yo en principio fui capaz de adivinar, y me la devolvieron revalorada con la suma de sus perspectivas. Fue un intercambio sumamente nutritivo.

Sin embargo, lo más enriquecedor de todo fue el proceso de edición y corrección del propio texto. Ingenuo de mí, al entregar mi traducción (a la que había dedicado casi un verano entero, que luego estuvo meses sin ser tocada y que finalmente revisé y depuré a fondo) tenía la convicción de que si algún cambio había que hacerle, sería superficial. Pasados los días me encontré de vuelta el mismo texto… pero plagado de rojo.

Las primeras correcciones (imagen cortesía de los editores de Ese olor)

Las primeras correcciones (imagen cedida por los editores de Ese olor)

Recuperado del susto, comprendí la importancia de ver la obra desde lejos. Empeñado como estuve en traducir, sumergido como estuve en el original, una vez terminé había perdido la capacidad de despegarme todo lo necesario del original, que ejercía sobre mí una influencia de la que ya no me podía librar. Para los editores, en cambio, era un texto nuevo, fresco, al que podían enfrentarse sin prejuicios.

Sus correcciones fueron inteligentes y discretas, mejoraron la precisión léxica y el ritmo, aclararon ambigüedades no buscadas y, en general, afinaron el tono. Demostraron una agudeza y un respeto por la decisión final del traductor muy honrosos. Ese olor no funcionaría tan bien en castellano si no hubiera pasado por los ojos y las manos del equipo editorial.

Ignoro si la manera de hacer libros con la que me he encontrado en esta ocasión serán la norma o la excepción. Desde luego confío en que sea lo primero, pero de ser lo segundo me queda el consuelo de que están formándose nuevas generaciones de editores y correctores con empeño de dignificar el oficio.

Por último, no puedo olvidarme de mencionar a los miembros que componen ese equipo del que tanto hablo y al que tanto debo. Son Beatriz Alcantarilla, Irene Amador, Edén Claudio, Pedro Garrido, Larissa Nogueira, Lorena Rebollo, Eider Sáez y Julia Viejo, a quienes auguro un futuro brillante dado el talento del que han hecho gala.

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¡SORPRESA! http://www.tamarbuta.com/sorpresa/ http://www.tamarbuta.com/sorpresa/#comments Sun, 08 Jul 2012 20:06:17 +0000 Ana Iriarte http://www.tamarbuta.com/?p=372 ¡Hola a todos y a todas!

A nuestros nuevos lectores: أهلا وسهلا فيكم. Y para todos aquellos que ya sois asiduos al blog, y estáis por lo tanto acostumbrados a leer a Tony…

¡SORPRESA!

¡La cofundadora de este blog ha aparecido por fin! Sí, sí, cofundadora, ¿no os acordáis del primer post de presentación? Que aunque no lo parezca éramos dos desde el principio… aunque si del todo os habíais olvidado de mi, no seré yo quien os culpe. Digamos que un duro año de estudio y mucho trabajo me ha mantenido alejada del blog, aunque también me ha permitido vivir experiencias y recopilar ideas que creo, serán muy valiosas para la creación de próximos posts.

Pero lo primero es lo primero. Me llamo Ana Iriarte y soy licenciada en Traducción e Interpretación  (qué gustito da poder decir ya eso). Mi relación con el árabe comenzó en 2007, al mismo tiempo que las clases en la universidad. No sabía muy bien qué esperar de esa lengua, tan lejana, tan extraña para mi en ese momento. Lo que se con seguridad es que superó de lejos todas mis expectativas.

Cinco años de estudio, de ilusión, de ganas, de desesperación, de más estudio, de paciencia, de mucho esfuerzo y de alegría, de inmensa alegría al comprobar que SÍ se puede.

Como Tony ya adelantaba en el primer post del blog, podría decirse que los dos hemos recorrido esta senda juntos, prácticamente a la par, si bien es cierto que por el camino, nuestros intereses se han ido centrando en especialidades distintas. La gramática, la dialectología del árabe y su oralidad, la traducción literaria, y la enseñanza del árabe como lengua extranjera son los campos que más han despertado mi interés.

De momento, me gustaría hacer un par de posts para iniciar a todos los interesados en el dialecto libanés a través de canciones y consejos básicos, y alguno más sobre dialectología en general. La traducción de poesía también tendrá un hueco en Tamarbuta, aunque lo que en realidad me gustaría, es contar con vuestras peticiones y propuestas. Si tenéis especial interés en una canción, un poema, o en un dialecto, pedid por esa boquita. Todas las proposiciones (las indecentes también) serán escuchadas y atendidas de la mejor forma que podamos.

Por ahora me despido, pero solo para ponerme a trabajar y compartir con vosotros lo poco o mucho que pueda enseñaros sobre esta maravillosa lengua y su cultura.

!إلى اللقاء

 

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