Ta Marbuta » islam http://www.tamarbuta.com Lengua árabe y traducción Sun, 28 Dec 2014 15:15:51 +0000 en-US hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.5 Mentando a Dios http://www.tamarbuta.com/mentando-a-dios/ http://www.tamarbuta.com/mentando-a-dios/#comments Tue, 14 Jan 2014 18:40:47 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1492 بسم الله الرحمن الرحيم

Salvo para cagarse en él y para estar como él, los árabes tienen para cada ocasión una coletilla mentando a Dios. Estas breves invocaciones son usadas con profusión por todo hijo del vecino, desde el más salafista al más laico, y, aunque le dan sal a las conversaciones, encontrárselas a la hora de traducir puede ser un suplicio y un desafío a la naturalidad.

A continuación, con carácter enunciativo pero no restrictivo, y por supuesto sin afán proselitista, una pequeña serie de estas coletillas. Así de paso inauguramos el año (por cierto, ¡feliz 2014!) y “purificamos”  un poco el ambiente antes de que Ana nos traiga la ristra de insultos libaneses que prometió en nuestra página de facebook. ¿Os sabéis alguno más?

!والله

Empezamos con uno muy sencillito y muy recurrente. Literalmente es “y Dios”, y se usa para remarcar la veracidad de lo dicho (por ejemplo: “أكيد شفت  البابا لما زرت الفاتيكان؟” “والله”). Podemos establecer una especie de escala de intensidad: la fórmula más sencilla sería والله, tal cual, sin vocal final. Para añadirle más veracidad se le pone una kasra al final (واللهِ!), y para más entusiasmo aún se dice واللهِ العظيم. Comparte intensidad con esta última وحياة الله! (“por vida de Dios”), muy oída en Líbano. Otras fórmulas que podrían considerarse equivalentes serían أقسُم بالله (“lo juro por Dios”) y la grandilocuente وربّ الكعبة (“por el Dios de la Ka’aba”), que yo pensaba que era puramente retórica y que si acaso se utilizaba era con fines humorísticos, pero la he oído usar a más de un joven saudí.

La misma expresión en interrogación (والله؟) es una coletilla muy usada para mostrar sorpresa ante lo que te están contando.

إن شاء الله

Posiblemente, la más ubicua de todas cuantas veremos hoy. Literalmente “si Dios quiere”, esta expresión idiosincrásica de la creencia en la providencia divina, se usa siempre que se habla del futuro, ya sea  de proyectos importantes (“إن شاء الله  سأتزوج في تموز هذه السنة”) o de cualquier banalidad (“بكرا إن شاء الله  رح زور الخياط”). Hay quien ve en ella la expresión idiosincrásica de la indolencia árabe, pues es una abierta invitación a la pereza (si Dios quiere, tal cosa pasará, y si no, no; así que no tengo por qué esforzarme, lo dejo en manos de Dios).

También tiene el significado de “ojalá”, palabra en nuestro idioma, por cierto, cuyo origen etimológico es el propio إن شاء الله (por ejemplo: “كيف الأمور؟  إن شاء الله خير”). Otra forma de expresar la idea, pero mucho más formal (es más fácil verla escrita que oírla) es بإذن الله (literalmente, “con el permiso de Dios”).

ما شاء الله

Estrechamente relacionada con la anterior, ما شاء الله (literalmente, “lo que Dios quiera”), tiene dos vertientes, una de ellas muy curiosa. El primer uso es para momentos de incertidumbre (“لا أعرف كيف ستكون نتائج الاختبار… ما شاء الله”). El segundo uso es para alejar el mal de ojo, y se dice cada vez que se menciona una virtud de alguien, pues, dado que todo lo bueno viene dado por Dios, si no se le reconoce cabe la posibilidad de que le arrebate a la persona en cuestión lo que previamente le ha dado. Así, por ejemplo, si la vecina te enseña su bebé tendrás que decir “شو حلو! ما شاء الله”, y si quieres elogiar a tu interlocutor por lo bien que habla árabe dirás “ما شاء الله! تحكي عربي كويس”. Por esa razón, es una frase que es muy común ver pegada a las lunas de los coches, colgada de retrovisores o añadida a edificios.

Se le puede añadir la preposición على seguida del pronombre de la persona a quien vaya referido: “ما شاء الله عليك! أنت شاتر بالرياضيات”. Para una dosis extra de piedad, se puede añadir el apéndice تبارك الله (bendito sea Dios): ما شاء الله تبارك الله.

En Líbano, por cierto, se usa mucho la expresión سمالله, una contracción de بسم الله, para las mismas circunstancias.

الحمد لله

Muy parecido al anterior. Literalmente “la alabanza es para Dios”, su equivalente en español sería “alabado sea Dios”, “gracias a Dios” o incluso “menos mal”. También se menta cuando ocurre algo bueno, pero, a diferencia de ما شاء الله, que se utiliza para cualidades duraderas, الحمد لله se usa para estados más temporales: aprobar un examen, salvarse de un accidente, llegar a tiempo cuando parecía que no ibas a poder hacerlo…

Uno de los usos más extendidos de esta expresión es la de responder a un “¿qué tal?” (كيفك؟). En ese caso, según el tono, puede ser “muy bien”, “bien”, “vamos tirando”, “no me puedo quejar”, “ahí andamos”…

السلام عليكم ورحمة الله وبركاته

Dile a cualquier persona que sabes/estudias árabe y seguramente su reacción sea contestarte “salamalecom”, con mayor o menor fortuna en la pronunciación. En efecto, السلام عليكم (literalmente “la paz sea con ustedes”) es, junto con “inchallah” la expresión que más ha calado como paradigmática de la lengua árabe. Como saludo, según el país, puede resultar demasiado pesado o en excesivo formal (el caso de Líbano) o puede ser moneda de cambio (el caso de Arabia Saudí). La respuesta, como bien es sabido, es وعليكم السلام. Para más solemnidad, se puede completar la respuesta diciendo: وعليكم السلام ورحمة الله.

La versión completa del saludo (السلام عليكم ورحمة الله وبركاته, literalmente “la paz sea con ustedes, así como la misericordia y bendiciones de Dios”) es una manera muy formal de comenzar alocuciones públicas y correspondencia.

(بسم الله (الرحمن الرحيم

La gran mayoría de las obras de no ficción escritas en árabe comienzan con esta fórmula, que literalmente quiere decir “en el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”. Sin embargo, su uso no se detiene ahí, sino que está muy muy extendido, dada la creencia en que todo lo que hace el ser humano en esta vida lo hace en nombre de Dios, y por ello es necesario encomendarse a él antes de comenzar cualquier tarea. Así, oiréis decir a un musulmán la expresión بسم الله en multitud de ocasiones: al empezar a comer, al montarse en un coche, al empezar un examen, al sumar el precio de los productos para darte el precio total, para darse ánimos al empezar un ejercicio con las pesas… La fórmula completa suele reservarse para ocasiones especiales, como discursos o escritura. Otra manera de formular la versión simple es diciendo يا ربّ (“oh, Dios”), que según el contexto puede ser también una expresión de resignación (algo así como un “ay, Señor, Señor…”).

DSC_0787

يا الله

Un clásico. A lo mejor pronunciado letra a letra no dice nada, pero en cuanto lo decimos de una manera relajada (“¡yalla, yalla!”) nos damos cuenta de que es omnipresente. Traducible por “venga” o “vamos”, esta invocación (que literalmente es un llamamiento a Dios) puede escucharse a todas horas en todos los países árabes.

La misma frase, pero pronunciada con más énfasis (“¡ya allaaaaah!”) es un que lanza quien está harto de una persona o situación (يا الله! وقّف تسميني ¨مادام”! ـ).

الله يعلم

Literalmente, “sabe Dios”. Para cuando una respuesta es incierta. Ej: متى ستنتهي مسلسلة باب الحارة؟ الله يعلم. Otra que podría considerarse parecida es الله يوفّر (literalmente, “Dios proveerá”), que se aplica más a casos de incertidumbre material.

الله معك

Literalmente, “Dios esté contigo”. Se trata de una manera muy corriente de despedirse que yo he escuchado principalmente en el Sham. Muy parecido a nuestro ya casi extinto “con Dios”. Se responde usando la misma fórmula.

سُبحان الله

Junto con الله أكبر (“Dios es el más grande”), esta es la fórmula de alabanza por antonomasia (literalmente, de hecho, significa “¡alabado sea Dios!”). Uno de sus usos más comunes, además del enaltecimiento, es el de exclamación ante espectáculos sorprendentes, maravillas de la naturaleza, bellezas que dejan atónito… Una especie de “¡la virgen!”, “¡Dios mío!”, “¡madre mía!”, “¡adiós!”, “¡guau!”.

Parecido a este, aunque tiene un grado mucho menor de sorpresa, es يا لطيف!!!, que no deja de ser una invocación a Dios usando uno de sus 99 nombres (el Amable).

لا حول ولا قوة إلا بالله

No confundir con el anterior. Aunque esta también sea una fórmula de alabanza (que literalmente significa “no hay poder ni fuerza sino en Dios”), el contexto en que se utiliza es diferente: es una expresión que se utiliza cuando quieres contener tu rabia o cualquier otro sentimiento negativo, para no salirte de tus casillas (cuando te chocas con el coche, cuando te insultan y quieres soltar una galleta…). También es una reacción muy común al encontrarse con una catástrofe.

Los usos de esta frase no acaban aquí, pues al parecer existe un hadiz de Muhammad que dice: من قال (لا حول ولا قوة إلا بالله) كانت له دواء من تسعة وتسعين داء ايسرها الهم, es decir, «quien dice “no hay poder ni fuerza sino en Dios” tiene un remedio para 99 males, de los cuales el más simple es la tristeza de ánimo»).

لا حول ولا قوة إلا بالله

الله يرحمه

Tras mencionar el nombre de un difunto se suele usar esta frase, que literalmente significa “que Dios se apiade de él”. Es, por tanto, un equivalente casi exacto de nuestro “que en paz descanse”.

Cuando nos referimos a un fallecimiento, para dar el pésame, se usan otras dos frases: إنا لله وإننا إليه راجعون (“de Dios somos y a Dios volveremos”) y البقاء لله (“solo Dios es inmortal”).

الله يستر عليك

Literalmente, “que Dios te cubra”. Para esta expresión me han dado dos interpretaciones, según el sentido que se le dé a “cubrir”: La primera es que se trata de una especie de elogio al interlocutor, al que se desea que Dios le proteja. En este sentido, es similar a حيّاك الله (“que Dios te mantenga vivo”). La segunda interpretación me parece más sugerente, aunque no estoy tan seguro de su veracidad: lo usan las mendigas en Líbano (pero no los mendigos) para dirigirse a las transeúntes (y no a los transeúntes) y desearles que Dios tape los escándalos en que pueda estar envuelta, para que nadie se entere de sus pecados, una especie de pacto entre mujeres. Aún no he encontrado a nadie que interprete “cubrir” en su quinta acepción.

حفظه الله

Una manera muy formal que se menciona después de dirigirse a alguien vivo, ya sea tu interlocutor en la correspondencia escrita o una tercera persona muy respetable. Significa “que Dios lo guarde”.

الله يخلّيك

Una manera dialectal de decir “por favor”.

الله يخلينا إياك

Muy parecida a حياك الله y الله يستر عليك en su primera acepción. Literalmente, “que Dios te conserve entre nosotros” . Es muy dialectal y muy adorable.

أعوذ بالله 

Esta frase la usa el creyente para encomendarle a Dios su protección. La primera parte (أعوذ بالله) quiere decir “Dios me proteja” y si le sigue la preposición من se puede añadir el elemento del que se busca protección: أعوذ بالله من الشيطان الرجيم (“que Dios me proteja de Satanás”), أعوذ بالله من الشر (“que Dios me proteja de la maldad”), أعوذ بالله من قهر الرجال (“que Dios me proteja del poder de los hombres”)…

أستغفر الله

Literalmente, “que Dios me perdone”. Para los sentimientos de culpa.

لا سمح الله

El equivalente exacto, tanto en significado como en uso, de “Dios no lo quiera”: se dice cuando se plantea una situación hipotética que comporta una desgracia para alguien. Ej: تصور، ما سمح الله، أن غدا صار لك حادث سير.

Cuando la desgracia o mal es inminente, se suele usar الله يساعدنا (“que Dios nos ampare”), frase que también puede usarse, por cierto, en tono de burla (en plan “madre mía, qué zoquete/pesado, Señor, dame paciencia”).

 الله يلعن أباك

Para finalizar, vamos con un par de maldiciones que son insultos en toda regla, así vamos abriendo boca. El primero es el quizá para nosotros suave الله يلعن أباك, “Dios maldiga a tu padre”, que es garantía de guantazo. El segundo es الله بيخّرب بيتك, cuya traducción puede sonar cándida (“Dios destruya tu casa”), pero que, por lo menos en Líbano, no puedes usar más que con gente de confianza, pues es de lo más fuerte que puedes decir a alguien sin mentarle a la familia.

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Eulogios informáticos, elogios religiosos y otras jaculatorias musulmanas http://www.tamarbuta.com/eulogios-informaticos-elogios-religiosos-y-otras-jaculatorias-musulmanas/ http://www.tamarbuta.com/eulogios-informaticos-elogios-religiosos-y-otras-jaculatorias-musulmanas/#comments Sun, 10 Mar 2013 16:41:56 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1188 Hoy tenemos el honor de contar con una nueva colaboración de la mano de Aram Hamparzoumian, profesor de la EOI de Málaga al que algunos ya conoceréis por su recopilación de imágenes, videos y recursos electrónicos para alumnos, o los artículos que ha ido publicando en la revista Algarabía. Nos trae una curiosidad electrónica de la que muchos, como nosotros hasta leer su artículo, no estaréis al tanto, y que seguramente utilizaréis en un futuro: las jaculatorias musulmanas que cuentan con un grafema especial en el sistema Unicode. Esperamos que os sea útil y os resulte tan curioso como a nosotros.

*            *           *

Algunas jaculatorias musulmanas son tan frecuentes en los textos árabes que el sistema Unicode ha previsto caracteres específicos y ligaduras automáticas para ellas. En la siguiente tabla aparecen todas ellas, que ahora pasaremos a explicar una por una:

 

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

A

B

C

D

E

F

FDF

Tabla de caracteres Unicode/UFDF0 árabe (formas A, 3ª parte)
 

Antes de seguir, es necesario explicar cómo ha de hacerse para insertar los grafemas en nuestros archivos. Existen tres sencillos procedimientos:

1. En Word: Abrir un archivo Word > escoger un tipo de letra Unicode (Arial MS Unicode,Times New Roman o muchas otras) > Insertar > Símbolo > más símbolos > escoger el que se desea > hacer clic en “Insertar”.

2. En una página web hay que insertar el código HTML en la “vista HTML” del código web precedidos de los símbolos & y # (por ejemplo, “&#65012″) o copiarlos de Word y pegarlos en la vista “normal” del diseño de la página.

3. Para escribirlos desde el teclado de Windows en cualquier archivo: Alt + código HTML (que hay que introducir con el teclado numérico, es decir, el que normalmente se encuentra en la parte derecha del teclado).

Ahora sí, veamos cuales son esas formas para las que Unicode ha reservado un lugar especial:

 

— En árabe, cada vez que se menciona el nombre de الله, se añade, a continuación جل جلالة (todopoderoso), como en la siguiente imagen:

الله جل جلالة

Otras variantes son: الله عز وجل / الله عز جلاله, que no contempla Unicode.

Grafema: ﷻ
Código Unicode: U+FDFB
HTML : 65019;
http://graphemica.com/%EF%B7%BB
 
 

— El mismo nombre de Dios tiene una ligadura grafémica especial (الله), para la que no es necesario introducir ningún código. En el procesador de texto, basta con teclear +ل+ل+ا y terminar con una “ه”, para que el sistema cambia la palabra por su grafema الله. También ل+ل+ه  produce una ligadura predeterminada (لله).

Grafema: الله
Código Unicode: U+FDF2
HTML : 65010;
http://graphemica.com/%EF%B7%B2

 

— La denominada básmala  (بسملة), abreviatura de بسم الله الرحمن الرحيم, sello que marca el principio de todo escrito musulmán, cuenta, igualmente, con sus códigos:

Grafema: ²
Código Unicode: U+FDFD
HTML: 65021;
http://graphemica.com/%EF%B7%BD

 

— También el nombre de Mahoma (محمد) se encuentra entre estos caracteres.

Grafema: ﷴ
Código Unicode: U+FDF4
HTML: 65012;
http://graphemica.com/%EF%B7%B4
 

Y suele aparecer seguido de: صلّى اللّه عليه و سلّم = Dios le bendiga y le dé la paz.

محمد صلى الله عليه وسلم

محمد صلى الله عليه وسلم

Grafema: ﷺ
Código Unicode: U+FDFA
HTML : 65018;
http://graphemica.com/%EF%B7%BA
 

Muchas veces se imprime abreviado en: صلعم/صلى/ ﷰ

Grafema: ﷵ
Código Unicode: U+FDF5
HTML : 65013;
http://graphemica.com/%EF%B7%B5
 
Grafema: ﷹ
Código Unicode: U+FDF9
HTML : 65017;
http://graphemica.com/%EF%B7%B9
 
Grafema: ﷰ
Código Unicode: U+FDF0
HTML : 65008;
http://graphemica.com/%EF%B7%B0
 

— Para otros personajes, como los compañeros del Profeta, los cuatro primeros califas, grandes sabios u otros profetas, sus nombres se siguen de la jaculatoria رضي اللّه عنه (Dios esté satisfecho de él), que, sin embargo, no he encontrado entre la grafémica de Unicode.

رضي الله عنه

رضي الله عنه

 

— Hay una ligadura, utilizada en el Corán, como signo de parada en la recitación, cuando se menciona una cita directa introducida por la palabra قال (dijo).

Grafema: ﷱ
Código Unicode: U+FDF1
HTML : 65008;
http://graphemica.com/%EF%B7%B1
 

— Tan poderoso como la divinidad es el dinero y la informática árabe tiene reservado otro grafema para la palabra ريال Rial, la divisa saudí.

Grafema: ﷼
Código Unicode: U+FDFC
HTML: 65020;
http://graphemica.com/%EF%B7%BC

 

Por último, para el que desee más información, a continuación aparecen los links a los listados de códigos Unicode para la lengua árabe de la página oficial de la compañía:

Arabic: http://www.unicode.org/charts/PDF/U0600.pdf

Arabic Supplement: http://www.unicode.org/charts/PDF/U0750.pdf

Arabic Extended-A: http://www.unicode.org/charts/PDF/U08A0.pdf

Arabic Presentation Forms-A: http://www.unicode.org/charts/PDF/UFB50.pdf

Arabic Presentation Forms-B: http://www.unicode.org/charts/PDF/UFE70.pdf

 

 

 

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[Reseña] Amor, sexualidad y matrimonio en el islam , de Waleed Saleh http://www.tamarbuta.com/amor-sexualidad-y-matrimonio-en-el-islam/ http://www.tamarbuta.com/amor-sexualidad-y-matrimonio-en-el-islam/#comments Mon, 14 Jan 2013 15:28:42 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=939 Amor, sexualidad y matrimonio en el islam, de Waleed Saleh, es de estos libros que llaman la atención con solo saber de su existencia: un título resultón  pero elegante, un tema que despierta la curiosidad (por no decir el morbo) y un formato breve que augura una lectura cómoda. Lo adquirí hace ya tiempo con mucho interés, pero hasta estas navidades no he tenido tiempo de leerlo.

Se trata de una obra por su título ambiciosa, pero cuya brevedad (225 páginas) deja claro que la tónica general de la obra será la concisión y la intención divulgativa. Así lo confirma el autor en la introducción: «Hemos querido resaltar en cada uno de los puntos tratados las consideraciones a nuestro juicio más relevantes para el lector en lengua española. Nuestro objetivo ha sido atraer la atención y suscitar el interés ante un tema tan desconocido por la cultura occidental».

Sin embargo, si algo se puede criticar a la obra es, precisamente, la poca relevancia de parte de la información seleccionada. El tratamiento de cualquier tema bajo el rótulo “en el islam” puede dar para hablar de muchos aspectos, verbigracia lo que dicen el Corán y la Sunna del tema, cómo han interpretado el concepto juristas y hombres de religión, cómo ha estado presente en la sociedad musulmana a lo largo de la historia o cuál es la situación en la sociedad musulmana actual. El autor no se ciñe a un solo aspecto, sino que trata de equilibrarlos todos, en algunas ocasiones con más éxito que en otras, y descuidando más veces de las debidas el análisis de la situación actual, que es lo que seguramente atraiga al lector que quiera conocer más sobre el mundo musulmán.

amor_sexualidad_y_matrimonio_en_el_islam

La obra

Tras un primer capítulo, del todo omisible, donde se seleccionan versos clásicos que alaban ciertos rasgos de la mujer, el autor aborda a continuación el concepto del amor para los musulmanes a lo largo de la historia. Si bien es este un capítulo muy curioso, que da a conocer los distintos tipos de amor en la tradición médica y literaria árabe, presenta amantes de renombre y analiza sorprendentes tratados médicos y filosóficos clásicos, no parece arrojar luz alguna sobre cómo viven hoy los musulmanes el amor.

Los capítulos centrales están dedicados a la sexualidad y otros asuntos controvertidos como el adulterio, el aborto y la homosexualidad. Para quien no esté familiarizado con el islam puede sorprenderle que «el islam, como dogma o sistema de vida, no ha sido indiferente al sexo, sino que ha establecido normas y reglas y aconsejado a sus fieles para el buen funcionamiento de las relaciones sexuales. Los teólogos y exégetas del Corán, así como los juristas, han procurado organizar las relaciones sexuales entre hombres y mujeres dentro de un marco definido para evitar dudas y problemas que puedan surgir en su práctica. Por su parte los ulemas, en sus estudios y tratados, han analizado exhaustivamente todos sus detalles, guiados por el conocido proverbio “la vergüenza no tiene lugar en la religión”» (p. 77).

Al tratar la sexualidad en el islam, Waleed explica las menciones del Corán y el Profeta al sexo, el papel del coito dentro del matrimonio y los roles del hombre y la mujer en las relaciones sexuales según la tradición musulmana, el uso de anticonceptivos, el aborto y la ablación del clítoris. «El matrimonio significa procreación en el islam, pero también placer, gozo y satisfacción; un placer que está unido intrínsecamente al acto sexual. Por lo tanto, satisfacer el deseo sexual es casi un deber moral y religioso» (p.81) escribe el autor refiriéndose a una religión que, a pesar de la imagen que pueda dar, no infunde en sus creyentes, a priori, la fobia al sexo.

A continuación trata el adulterio, y los castigos contemplados, según la tradición musulmana, para el adúltero y la adúltera, así como las “trampas” y estrictas condiciones requeridas para demostrar el adulterio de un hombre: «[Los testigos] deben ser hombres justos que den una única versión y hayan asistido en el mismo momento de la relación sexual completa, percatándose de la penetración tal y como se introduce el pincel en el estuche de kuhl, o como se mete la llave en la cerradura o la pluma en el tintero. Hay juristas aún más exigentes, que solicitan a los testigos tender un hilo entre los dos cuerpos y solamente considerarían la prueba fehaciente si el hilo quedase obstaculizado por la unión de los dos genitales» (pp. 96-97). También menciona la desigualdad en el trato de hombres y mujeres en algunos sistemas jurídicos árabes.

Más tarde aborda la prostitución, esta vez sí desde una perspectiva más actual. Tras recordar la prohibición coránica a la prostitución (al parecer fenómeno extendido en la Arabia preislámica) y los castigos previstos para quienes se relacionan con la prostitución (lapidación y latigazos, que ya no se aplican), recorre varios sistemas jurídicos de países árabes y comenta brevemente la situación de la prostitución y la trata de mujeres en algunas sociedades musulmanas de ahora, fenómeno más extendido de lo que pudiera parecer: «En los países árabes y musulmanes, bajo la apariencia de sociedades muy cerradas que no toleran las relaciones sexuales prematrimoniales o extramatrimoniales, la realidad cotidiana es otra bien distinta. En la mayoría de las grandes ciudades (Teherán, Estambul, El Cairo, Damasco, Casablanca…) se ejerce la prostitución de forma habitual, y los jóvenes se las ingenian para practicar sexo al margen de la ley o las costumbres» (p.101). Cierra el capítulo una selección de obras de la literatura árabe contemporánea en las que aparece reflejada la prostitución.

La homosexualidad recibe también el rechazo por parte del Corán, el Profeta y el derecho islámico, que condena también el coito anal con mujeres. Curiosamente, no parece cumplirse la que aquí llamamos ley de Mahoma: «La cultura arabo-islámica distingue el papel activo y el pasivo en la pareja homosexual entre hombres. En determinados ambientes se ve al que desempeña el primer rol con admiración y, tal vez, hasta con envidia, pues representa la imagen del macho que conquista y seduce, que domina la relación y tiene la capacidad de gozar de su sexualidad y satisfacer sus deseos. [...] Al contrario, quien asume el rol pasivo es humillado, deshonrado y explotado sexualmente» (p.116). Tras mencionar algunas obras literarias que tratan el tema, rememora algunos sucesos sonados y recientes relacionados con la homosexualidad, pero por desgracia detiene su exposición mencionar «la situación de gays y lesbianas en los países árabes y musulmanes» donde «una tímida apertura va permitiendo a estos la conquista de un espacio prácticamente inalcanzable» (pp.121-122), sin ofrecer detalles que justifiquen esta afirmación.

zoofilia-islam

La pederastia se trata muy de pasada, a través de un par de textos antiguos. Luego se pasa a la zoofilia, uno de los apartados, a mi juicio, más divertidos, pues no solo se aluden los castigos que las diferentes escuelas jurídicas imponen a la persona que la practica, sino cuál debe ser el destino del animal. El capítulo se completa con algunos relatos clásicos muy cómicos sobre zoofilia. Por último, se menciona brevemente la masturbación y el lesbianismo, que «son dos actividades sexuales consideradas por los juristas musulmanes un placer incompleto, y no alcanzan, por tanto, la categoría de una relación sexual que merezca un castigo severo como los otros contactos sexuales ya mencionados» (p.132).

Prácticamente un cuarto del libro se dedica al matrimonio en el islam, con lejos el tema mejor tratado y que por sí solo merece la adquisición del libro. Señala las diferencias en el concepto de matrimonio entre los orígenes del islam y nuestros días, y se detiene en todos los conceptos básicos para entender esta institución: el compromiso (خطبة), la dote (مهر أو صدقة), las condiciones para que pueda celebrarse el matrimonio, los derechos de los cónyuges, la poligamia y el divorcio (طلاق) y el repudio, todo ello a la luz de varios ordenamientos jurídicos árabes actuales, lo que dice la tradición y las diferentes escuelas jurídicas y lo que algunos reformistas propusieron y proponen para hacer del matrimonio una unión más justa. Sin olvidar mencionar la situación de la mujer y las desigualdades manifiestas entre hombres y mujeres en torno al matrimonio y el divorcio.

No se limita Waleed Saleh al matrimonio canónico, sino que aborda, también con toda la minuciosidad que le permite el escaso espacio, otras controvertidas modalidades de matrimonio menos conocidas, como son el matrimonio de placer (نكاح المتعة) o temporal («la formalización, por mutuo acuerdo, de un contrato matrimonial cuya inscripción en el registro civil no es obligatoria. Ambos contrayentes establecerán el periodo de validez y la dote que el hombre ha de entregar a la mujer; una vez expirado el plazo predeterminado, el contrato se rescinde», p. 155), su origen histórico, sus modalidades, las condiciones para su celebración, la postura de los juristas y su resurgir actual como “mal menor” frente a otros problemas como la prostitución o las relaciones prematrimoniales y extramatrimoniales. «El sentimiento de la sociedad musulmana hacia al-mut’a es hoy contradictorio; hay quienes lo consideran una especie de prostitución y quienes ven en él una obra que satisface a Dios» (p.166).

Otras polémicas e interesantes modalidades de matrimonio secreto (es decir, no presentado ante el Registro Civil) son el matrimonio-donación (زواج الهبة), que han hallado «algunos religiosos, —quizá convendría llamarlos comerciantes de religión—», cuyo objetivo es «satisfacer los instintos sexuales del hombre» (p.170); el matrimonio-visita (زواج ال مزير) o de día (زواج النهاريات), «un matrimonio secreto entre un hombre generalmente casado y una mujer que no ha tenido la oportunidad de contraer matrimonio al modo tradicional» (p.171); el matrimonio turístico («en una casa se formaliza la transacción y se elige a la mujer entre un amplio surtido: solteras, vírgenes, separadas, divorciadas, mujeres estériles… Un abogado redacta el contrato matrimonial y bendice el enlace legalizado con una duración idéntica la periodo de vacaciones del turista», p.174) y el matrimonio privado (الزواج العرفي), «probablemente la modalidad más extendida [...], una denominación moderna que indica que el contrato, aun no siendo registrado, cumple los requisitos canónicos exigidos por la ley» (p.174).

Cierra el libro un análisis del hiyab: lo que dice el Corán y el Profeta, y las diferentes maneras de interpretarlo («el islam tradicional y primitivo, junto al Corán y la Sunna, sus dos fuentes básicas, difieren en muchos aspectos del islam de los clérigos y los alfaquíes que se esfuerzan en incrementar las trabas, las condiciones y las limitaciones en la vida de los musulmanes», p.208), el uso de otras prendas como el nikab o el burka y el fenómeno en la actualidad, tanto en oriente como en occidente.

Mut'ah: Temporary islamic marriage in muslim societies

Conclusión

Como se puede comprobar, la profusión de temas tratados es considerable, lo cual es de admirar. El tamaño de la obra obligaba a ser breve, generando en ocasiones una sensación de coitus interruptus (ya que estamos con el campo semántico) que es paliada por una plétora de referencias que puede consultar el interesado. A propósito, gran parte de las fuentes son árabes.

Se agradece también que no se caiga en el buenrollismo, tan común, de representar el islam como una religión del todo justa donde la desigualdad no existe. El autor denuncia cuando es necesario las injusticias y abusos más evidentes, sobre todo en lo que respecta a la situación de la mujer: «se siguen encontrando hombres que justifican su discriminación y normas sociales que la avalan. Se la sigue considerando un ser inferior, lleno de defectos, incompleto [...]. El hombre es superior en fuerza física y juicio. La seriedad del problema es extrema, se trata del valor de la mujer como persona, porque estos conceptos dogmáticos de la Sharí’a insisten en la inferioridad intelectual de la mujer, cuestionan su capacidad de actuar como persona libre e independiente y de este modo justifican la privación de sus derechos básicos, reconocidos desde hace tiempo en el resto del mundo» (p. 196).

En contrapartida, es una obra que prima un tratamiento teórico (lo que dice el islam y cómo se ha interpretado), y no arroja apenas luz sobre la situación social actual (cómo viven los musulmanes cada uno de los aspectos tratados). A nuestro juicio, sobran muchas de las referencias a obras clásicas, que son muestras de erudición innecesarias y no siempre clarificadoras, y hay una urgente carencia de un tratamiento que se aleje de los libros y se acerque a la gente. Se detiene con profusión de detalles en la poesía árabe clásica o los tratados médicos medievales, pero sin mencionar (o nombrando apenas de pasada) la enorme frustración sexual palpable en la mayoría de las sociedades musulmanas, el surgimiento de una “escena gay” en algunos países árabes y musulmanes, los ocurrentes usos amorosos en países donde se aplica un islam más restrictivo, como Arabia Saudí, etc. Otra obra se haría necesaria para cubrir esas lagunas.

Con eso y con todo, es una lectura recomendable: es instructivo e interesante, fácil de leer y digerir, divulgativo pero serio, en el que abundan las citas y referencias, y que clarifica muchos aspectos del islam oscuros o de conocimiento poco accesible.

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