Ta Marbuta » historia http://www.tamarbuta.com Lengua árabe y traducción Sun, 28 Dec 2014 15:15:51 +0000 en-US hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.5 Palitos, lacitos y culitos http://www.tamarbuta.com/palitos-lacitos-y-culitos/ http://www.tamarbuta.com/palitos-lacitos-y-culitos/#comments Sat, 23 Feb 2013 19:35:43 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=1113 Otra curiosidad relacionada con la escritura. ¿Os habéis preguntado alguna vez por qué para marcar una fatha dibujamos un palito sobre la letra, debajo si es una kasra, un lazito para la damma o un culito para la shadda?

El invento se lo debemos a Al-Jalil Ibn Ahmad al- Farahidi (الخليل ابن أحمد الفراهيدي), al que ya mencionamos, siquiera brevemente, al tratar el nacimiento de las vocales. Fue una personalidad notable en su época, que reformó el sistema de vocalización, sentó las bases de la métrica poética árabe (علم العروض), escribió el primer diccionario árabe (كتاب العين), fue un precursor de la fonética, y tuvo como alumno, entre otros, a Sibawé (سيبويه), quien más tarde sistematizaría por primera vez la gramática árabe.

Su diccionario merece mención especial, no solo por pionero, sino por lo llamativo de la organización del léxico. Dado que no encontraba ninguna lógica en el orden (أ، ب، ت، ث، ج… إلخ), ordenó el alfabeto según la profundidad desde la que se pronunciaba cada letra. Así, comenzaba con la ع, la más gutural, y continuaba con la ح, la ه, la خ… hasta acabar en la م, que se pronuncia ya en la punta de los labios, seguida de las consonantes débiles (حروف العلة) y la hamza. De ahí el nombre del diccionario (كتاب العين), pues la ع era la letra inaugural (además de que también significa “fuente”, lo que provoca un elegante juego de palabras). La distribución del léxico era bastante intrincada: las palabras se dividían según el número de letras, y se incluían en un capítulo (باب) u otro según cuál fuera su letra más “profunda” (es decir, صدق habría que buscarlo por la ق y no por la ص, además, se encontraría bajo el mismo epígrafe que قصد).

Volviendo al tema que nos ocupa, fue al Farahidi al que se le ocurrieron los símbolos que hasta ahora se utilizan para marcar las vocales, temiendo que se confundieran las vocales (que se marcaban con puntos de un color distinto al de la tinta que se empleaba para la escritura, bien abajo, bien encima, o bien delante de la letra) con los puntos diacríticos (los que distinguen una ج de una خ o una ح) que acababan de crear Nasr Ibn Asim (نصر بن عاصم) y Yahya Ibn Yamar (يحيى بن يعمر). De esta forma ideó unos sencillos símbolos que aún hoy seguimos usando:

  • Para marcar la fatha (فتحة)dibujó una pequeña alif (ا) inclinada sobre la consonante.
  • Para marcar la damma (ضمة) dibujó una pequeña و sobre la consonante.
  • Para marcar la kasra (كسرة) dibujó una pequeña ي sin puntos bajo la consonante, pero no una ي como la solemos trazar, sino una  ياء راجعة  del tipo de la que se utiliza en la escritura farsi (como en el في de esta caligrafía).
  • En caso de nunación (تنوين), dibujaba el símbolo dos veces.
  • Para la hamza (ء) dibujó la “cabeza” de una ع sobre la letra que le servía de soporte (عـ).
  • En caso de reduplicación de una consonante (تشديد), dibujó la cabeza de una ش (abreviación de شدّة) sin puntos sobre la letra redoblada (سـ).

حركات

 

En cuanto al sukún (سكون), no me consta que Al-Farahidi le dedicara un símbolo. Quizá no le prestara atención porque por definición se trata de la inexistencia de vocalización (سكون X حركة). En cambio, esta ausencia ha recibido representaciones diversas, entre ellas una خ pequeña, abreviación de خفيف, ligero; una pequeña ح o su cabeza (حـ), abreviación de استراح (“descanso”, “respiro”, pues suponía una pausa para respirar); o un 0, cifra de la inexistencia por antonomasia, que fue el que finalmente se impuso.

Por último, la wasla (وصلة), que escribimos sobre la hamzat al-wasl (همزة الوصل), proviene de la cabeza de una ص dibujada sobre o bajo la alif (صـ).

Las vocales, tan ligeras que van volando a medida que vamos aprendiendo, y cuanto más sabemos, menos las necesitamos. Pero ahí están siempre, flotando, a la espera de que las conjuremos, con esas formas nada caprichosas que dicen más de sus orígenes de lo que a simple vista parece.

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Y si estás en Toledo: Exposición Truchimanes http://www.tamarbuta.com/y-si-estas-en-toledo-exposicion-truchimanes/ http://www.tamarbuta.com/y-si-estas-en-toledo-exposicion-truchimanes/#comments Sat, 08 Sep 2012 17:40:54 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=560 Este miércoles 12 es un día interesante para los interesados en la cultura árabe. Ya vimos que se celebran en Madrid y Córdoba unas conferencias sobre caligrafía árabe. Al mismo tiempo se celebrará en Toledo la presentación de la exposición “Truchimanes: Intérpretes de árabe y bereber durante el Protectorado español en Marruecos”, que correrá a cargo del profesor Manuel Feria García. El acto de presentación será a las 18.30 en la Escuela de Traductores de Toledo (Plaza de Santa Isabel, 5), y a continuación, a las 20.00, el profesor Manuel Feria realizará una visita guiada a la exposición, que tendrá lugar en la Biblioteca de Castilla-La Mancha (Cuesta de Carlos V, s/n).

Cartel de la exposición

Tenéis más información sobre el evento aquí. Es una oportunidad única de saber de mano de un gran conocedor la historia de estos truchimanes, verdaderos pioneros y grandes desconocidos, cuyo papel iba más allá del de meros enlaces lingüísticos y cuya importancia en las relaciones entre España y Marruecos durante el Protectorado fue mayúscula.

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Nociones de caligrafía árabe (V): Brevísima historia (iv) http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-v-historia-iv/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-v-historia-iv/#comments Wed, 11 Jul 2012 08:14:30 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=352 Llegamos, por fin, al siglo XX, y con él a una eclosión de movimientos, vanguardias y visiones de la caligrafía. Dada la profusión de artistas que se han valido de la caligrafía en sus obras me limitaré en este post, el último dedicado a la historia de la caligrafía árabe, a dar unas pinceladas sobre las principales tendencias caligráficas de los últimos tiempos.

Podría decirse, grosso modo, que desde el siglo XX en adelante conviven las siguietnes tendencias.

El neoclasicismo caligráfico

Como no podía ser de otra manera, se continuó con los cánones caligráficos clásicos. Este neoclasicismo, que bebía de la tradición otomana de la que hablamos en el post anterior, estaría representada por la Escuela Regia de Perfeccionamiento Caligráfico (مدرسة تحسين الخطوط الملكية), que se creó en 1922 en El Cairo. En ella enseñarían calígrafos de gran prestigio (formados en o venidos del recién caído Imperio Otomano) y se formarían numerosos calígrafos venidos de todo el mundo árabe.

A modo de curiosidad señalaremos que fue para el rey Fuad (فؤاد الأول), el mismo que propició la creación de la escuela arriba citada, para quien el calígrafo Muhammad Mahfuz (محمد محفوز) inventó las “letras con corona” (حروف التاج o خط التاج) en 1930. ¿Qué son esas letras? El equivalente en árabe a las letras mayúsculas. Dado que el árabe no cuenta con letras mayúsculas, este calígrafo creo estas letras, que consisten en una especie de  alif lam (لا) invertida sobre la primera letra de una palabra, para escribir con ellas nombres propios de personas y lugares. No tuvo gran repercusión, pero la verdad es que son muy cucas:

Las "letras con corona" de Mahfuz: la escritura se continuaba a partir del trazo que quedaba suelto

La Escuela Regia de Perfeccionamiento Caligráfico supuso el primer paso de una renovación más grande, que tomaría su impulso del calígrafo iraquí Hashim Muhammad al Bagdadi (هاشم محمد البغدادي). Este hábil artista, que dedicó su vida entera a la práctica y enseñanza de la caligrafía, tenía el sueño (casi la obsesión) de devolver a Iraq el esplendor caligráfico de antaño (recordemos que de la zona de la actual Iraq eran Ibn Muqla, Ibn al Bawab y Al Musta’simi). Con su incansable entrega consiguió devolver a la caligrafía en suelo iraquí la dignidad que se merecía ya entrado el siglo XX, aunque su temprana muerte (a los 51 años) no le permitió culminar alguno de sus sueños, entre ellos caligrafiar un Corán completo o la creación de un instituto privado para la enseñanza de la caligrafía. Sin embargo, sí que fue maestro de innumerables calígrafos que siguieron su escuela, y hoy se le recuerda con respeto y admiración.

De esta renovación se encargaría en el Sham el sirio Badawi al Derani (بدوي الديراني), quizá con menor repercusión que Hashim Muhammad al Bagdadi, pero con el mismo entusiasmo. De su magisterio ha bebido toda una generación de calígrafos. En el Magreb, la personalidad caligráfica más peculiar fue quizá Muhammad Ibn al Qasim al Qandusi (محمد ابن القاسم القندوسي). Con un cálamo grueso y basándose en el tradicional estilo magrebí, Al Qandusi crea una estética muy personal, intensa y atractiva.

Basmala caligrafiada por Al Qandusi en su característico estilo

El grafismo árabe

Aparecieron en el siglo XX varios artistas contemporáneos que, sin una formación específicamente caligráfica, recurren al alifato para dotar a sus obras de identidad y evocaciones. Es el llamado “grafismo árabe” (الحروفية العربية), un arte en el que la letra, las palabras y las expresiones se usan como elemento formal de la obra sin ocupar un lugar central. La pionera en este uso de la letra en el arte fue la pintora iraquí Madiha ‘Umar (مديحة عمر). Otros artistas importantes que siguieron esta tendencia fueron el surrealista iraquí Yamil Hamudi (جميل حمودي) y los artistas de la conocida como Escuela de Jartum, entre ellos Ahmad Shabrin (احمد شبرين) y  ‘Uzman Waqi’ Allah (عثمان وقيع الله).

Sin embargo, quienes más lejos llevaron esta tendencia fueron los miembros del “Grupo de Bagdad de arte moderno” (جماعة بغداد للفن الحديث), fundado por Shakir Hasan al Sa’id (شاكر حسن السعيد), que buscaba un arte moderno inspirado en la tradición.También promovió un grupo artístico que recibe el nombre de su manifiesto fundacional, titulado “La unidimensionalidad” (البعد الواحد), que apuesta por una caligrafía con puro valor formal que permita lograr una abstracción liberadora, lo que les acerca al sufismo y el simbolismo que para ellos cargaban las letras.

Cuadro de Shakir Hassan al Said, titulado en inglés "Lines on a wall", de 1978

 Arte contemporáneo basado en la caligrafía

Hubo también artistas que no solo usan el alifato de manera evocadora y tangencial, sino que basan sus obras en la caligrafía. De entre ellos puede destacarse la obra del tunecino Nya al Mahdaoui (نجا المهدوي), que basa su obra en la escritura, aunque lo escrito carece de significado. Usa cálamos y técnicas tradicionales, pero no crea expresiones legibles. De esta forma, atrae al espectador árabe para extrañarle después con la falta de mensaje.

Una obra de Al Mahdawi

Diseño de Al Mahdawi para un avión de la compañía aérea Gulf Air

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asaz interesante es también la obra del palestino  Kamal Boullata (كمال بلاطة), de un vivo cromatismo, una fuerte carga semántica y unos cautivadores juegos geométricos. Boullata crea unos cuadros de estética contemporánea basándose fuertemente en el turaz (legado cultural araboislámico).

La expresión انا الحق (yo soy el verdadero), del místico Al Hallay (الحلااج) reproducida por Boullata. Esta obra fue tomada por herética por algunos sectores del islam

La frase لا انا الا انا (no hay más yo que yo), también de Al Hallay, según Boullata

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Calígrafos contemporáneos

Si los anteriores son artistas contemporáneos que se valen de la caligrafía o se basan en ella cuando crean, los que vienen son calígrafos que han concebido sus composiciones con una mentalidad artística contemporánea. Se trata de calígrafos, no pintores, que ante la crisis de las fórmulas tradicionales (debido sobre todo a la tipografía y la informática, que fueron ganando competencias a la caligrafía) y el estancamiento del arte caligráfico investigan nuevos caminos de expresión, siempre con la caligrafía como protagonista.

El contenido de las obras se amplía considerablemente. El Corán se sigue utilzando como fuente de inspiración, pero deja de ser la fuente principal de recreación caligráfica y deja paso a poemas, máximas filosóficas y revolucionarias, textos sufíes…

La nómina de calígrafos contemporáneos que han sabido romper con los cánones clásicos para crear un nuevo arte caligráfico es amplísima. Sirvan como ejemplo los siguientes:

  • Sami Burhan (سامي برحان). Combina una formación caligráfica árabe y el estudio del arte figurativo occidental. Representa sencillas expresiones en las que el cuerpo de la letra se fragmenta y se le dota de color. Podéis ver aquí una breve galería del artista en Flickr.

    Una obra de Burhan

  • Muhammad Sa’id al Shakkar (محمد سعيد الصكار). Poeta además de calígrafo, en su ambición de experimentar basándose en lo clásico pero sin dañarlo, este iraquí es creador de nuevos estilos caligráficos basados en el diwani y el cúfico carmático, pero exagerando el cuerpo de las curvaturas, sus prolongaciones y sus redondeces. En sus composiciones se inspira en la poesía y explota formas, vacíos y prolongaciones. De esta manera consigue crear analogías entre los recursos retóricos, el tono y el contenido del poema y sus trazos.

El clásico verso فهذي شهور الصيف (estos son los meses de estío), de Qais Bin al Mulawah (قيس بن الملوح). Caligrafiada por Al Sakkar en su estilo jalis (خالص)

  • Hassan Massoudy (حسن مسعودي). Admirable no solo por sus creaciones sino también por su labor divulgativa de la caligrafía árabe en occidente. Sus composiciones las suele protagonizar una palabra árabe que trazada con gruesos pinceles y un evocacor cromatismo toman formas que recuerdan a las caligrafías de lejano oriente.

Un verso de Al Hallay caligrafiado por Massoudy. En grande puede leerse la palabra القلب

  • Jaled al Sa’i (خالد الساعي), de quien ya hablamos brevemente, es un calígrafo sirio de firme formación tradicional, que ha optado por la caligrafía pictórica, o como la llama él, la caligrafía plástica (الخط التشكيلي). Se inspira en textos para crear sus composiciones que se moldean según el contenido.

  • Rima Farah (ريما فرح) Aunque no recibió formación específicamente caligráfica, su obra más reciente es de base caligráfica.

  • Munir al Sha’rani (منير الشعراني). Uno de los más interesantes calígrafos actuales: dinámico, colorido, ecléctico, variado, sorprendente, moderno, sencillo… Muy, muy actual, su obra a buen seguro hará las delicias de cualquier persona interesada en artes gráficas. Lo mejor es darse un paseo por su galería y dejarse sorprender.

لكل مقام مقال (hay una enseñanza en cada situación), en una composición de Al Sha'rani

الخفي في الجلي (lo oculto e encuentra en lo evidente) caligrafiado en estilo sunbuli por Al Sha'rani

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Valgan estas como muestras de la vibrante actividad caligráfica contemporánea y como colofón de esta serie de posts en los que hemos seguido tantos siglos de evolución, creación e innovación de la palabra hecha arte.

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Nociones de caligrafía árabe (IV): Brevísima historia (iii) http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-iv-historia-iii/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-iv-historia-iii/#comments Mon, 25 Jun 2012 14:19:26 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=318 Tras siglos de evolución, la frescura y creatividad de la caligrafía árabe parecían haber decaído. Una vez asentados unos cánones clásicos y muy respetados la innovación se había ralentizado, nada realmente nuevo apareceía. El arte caligráfico que se producía era delicado, exquisito, pero predecible. Sin embargo, a la caligrafía árabe aún le quedaba por vivir una renovación y una revitalización sin precedentes, con las que entraría de lleno en la modernidad. Curiosamente, los artífices de este cambio no fueron árabes. Fue en el seno del Imperio otomano donde la caligrafía viviría esta determinante transformación.

En este post, el penúltimo dedicado a la historia de la caligrafía, veremos esas transformaciones y haremos un breve recorrido por la caligrafía otomana.

La caligrafía árabe durante el Imperio otomano

La caligrafía otomana, que en opinión de muchos es la más bella de las caligrafías en alfabeto árabe, y que es la más conocida por la gente de a pie, comenzó a desarrollarse desde la misma fundación del imperio. Ya en el siglo XV aparecía el característico y ágil estilo diwani (de diwan, cancillería, pues era el que en las cancillerías otomanas se usaba). También en este siglo nació Hamdullah al-Amasi (حمدالله الاماسي), considerado el fundador de la caligrafía otomana. Este calígrafo, a petición de el sultán Bayezid II, renovó los seis cálamos (estilos caligráficos) de Al-Musta’simi, especialmente el zuluz y el nasj. Se le valora sobre todo por haber conseguido aligerar y dar energía a la escritura, con nuevas concepciones sobre los espacios y las proporciones que la harían más espontánea y ligera.

Escritura de Al-Amasi, en zuluz arriba y nasj abajo

Tras él vendrían más calígrafos que darían nuevos bríos a la caligrafía, entre ellos Hafiz ‘Uzman (حافظ عثمان) Mustafa Raqim Efendi (مصطفى راقم افندي), ‘Abd al-’Aziz al-Rifa’i (عبد العزيز الرفاعي), Haqi Altun Bazar (حقي النون بزر), Hamid al-Amidi (حامد الامدي)… Para no detenernos demasiado, veamos cuales son las aportaciones más importantes de este periodo a la caligrafía árabe:

  • El “cuadro caligráfico”. En esta época comienza la concepción de la composición caligráfica como un cuadro. Es decir, se crea caligrafía que está hecha, más que para ser leída, para ser contemplada y admirada (lo cual no quiere decir que se renuncie al contenido de lo escrito). El gran impulsor de esta idea (que no su creador) fue Mustafa Raqim Efendi. Este artista, poseedor de una gran imaginación, solía descomponer la frase caligrafiada y reagrupar las letras por su forma: las más similares juntas, y el resto distribuidas en los espacios libres, no necesariamente en su lugar natural para la lectura. De esta forma las obras perdían legibilidad, pero ganaban mucho en composición y originalidad. El siguiente ejemplo, conocidísimo y repetidísimo, muestra claramente esta concepción: letras distribuidas por su forma, reagrupadas para crear un equilibrio y un ritmo sorprendentes.

La famosa composición de Mustafa Raqim لا حول ولا قوة الا بالله (el poder y la fuerza solo pertenecen a Dios)

  • Las tugras (طغراء), que todo aquel que haya visitado Turquía habrá visto por doquier, tanto en edificios históricos como en souvenirs. Cada tugra es una firma-sello diseñada para cada sultán y empleada en la firma de documentos oficiales. Estas incluían el nombre del sultán, su filiación y alguna leyenda elogiosa.En esta página podéis admirar las tugras de todos los sultanes otomanos.

Tugra de Abdul Hamid II

  • La caligrafía especular. Aunque no fue creada en esta época (sin ir más lejos, hay inscrpiciones en caligrafía especular en la Alhambra), fueron los calígrafos otomanos quienes la elevaron a sus niveles más altos de complejidad, desarrollo y belleza. Consiste la caligrafía especular en  construir la obra alrededor de un eje de simetría, reproduciéndose los mismos trazos a ambos lados del eje, como si de un espejo se tratara.

La aleya وهو على كل شيء قدير (Él es Omnipotente) caligrafiada por Isma'il Haqqi

  • El caligrama. Esto es, la caligrafía figurativa. Es quizá el más pintoresco de los tipos de creación caligráfica, la caligrafía con forma de cosas: animales, frutas, seres humanos, objetos, mezquitas… De nuevo, ya existía desde antiguo (se encuentran en la Alhambra caligramas arquitectónicos y arborescentes), pero en esta época conocería su mayor esplendor y serían creadas las composiciones más imaginativas.

Célebre basmala caligrafiada por Mustafa Raqim, en forma de grulla

Otra basmala, esta vez en forma de pera y caligrafiada por 'Abd al-'Aziz al-Rifa'i

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de siglos de renovación estética y formal y de progresiva modernización de la caligrafía a manos de calígrafos otomanos, los calígrafos árabes volverán a tomar el testigo para continuar el impulso innovador. En los siglos XX y XXI, como veremos, la caligrafía caminará de la mano con las vanguardias artísticas y será materia prima de numerosas, variadas y sorprendentes creaciones.

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Nociones de caligrafía árabe (III): Brevísima historia (ii) http://www.tamarbuta.com/nociones-de-caligrafia-arabe-iii-brevisima-historia-ii/ http://www.tamarbuta.com/nociones-de-caligrafia-arabe-iii-brevisima-historia-ii/#comments Mon, 21 May 2012 23:29:32 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=254 En el anterior post sobre historia de la caligrafía vimos cómo surgió el alifato y fue desarrollándose la escritura hasta que sus fundamentos quedaron sentados. También vimos cómo desde los inicios existía una preocupación estilística, que llevaba a los calígrafos a decorar sus escritos con diseños ornamentales y produjo el nacimiento de nuevos estilos caligráficos. En esta sección seremos testigos de la eclosión de nuevos y variados estilos caligráficos, de la elevación de la caligrafía como una de las artes más apreciadas, de cómo un visir con una vida de película creó un sistema de proporciones que aún hoy sigue vigente, de como el hijo de un portero pasó a la historia por sus bellas composiciones, del lugar que ocupó la caligrafía en Al-Ándalus y de cómo, en definitiva, se desarrolló este arte durante su época dorada.

La caligrafía árabe durante los califatos omeya y abbasí

La actividad del calígrafo ha sido, prácticamente desde que se empezó a escribir,  muy apreciada en el mundo árabe e islámico. Aunque de muchos de los más importantes calígrafos de la época árabe clásica no se ha conservado ninguna obra de su puño y letra, sus habilidades y las creaciones que se les atribuye han sido minuciosamente documentadas.

Así, ya se habla, en época omeya, de la bella caligrafía de Jaled bin Abi al-Hayay (خالد بن ابي الحجاج) y el elevado precio de sus copias del Corán,  de Malik bin Dinar (مالك بن دينار), calígrafo privado del califa Al-Walid I (الوليد بن عبد الملك) y de Qutba al-Muharrir(قطبة المحرر), también escriba y secretario del califa. En época abbasí la nómina de calígrafos cuyo nombre ha perdurado se ensancha considerablemente: Jashnam al-Basri (خشنام البصري) y Mahdi al-Kufi (مهدي الكوفي) durante el califato de Harun al Rashid (هارون الرشيد); Ibn al-Hadi (ابن الحادي), también de Kufa, durante el califato de al Mu’tasim (المعتصم)… la lista es interminable.

Este reconocimiento de los calígrafos más importantes, asociados a las más altas esferas del poder y muy valorados, contrasta con las duras condiciones de vida y casi desprecio que sufrían los simples copistas. Los copistas eran parte esencial del gran aparato administrativo del califato, sin embargo, no se les tenía en gran consideración, pues su trabajo no entrañaba destreza artística. Si bien es cierto que algunos conseguían ascender en la escala social y convertirse en habilidosos calígrafos de la corte, como Al-Ahwal al-Muharrir (الاحول المحرر), en el oficio del copista no había lugar para detenerse a crear belleza, y la mayoría empleaba un estilo rápido, claro y sin sutilezas denominado warraqi (وراقي).

Hablando de estilos caligráficos, nuevos estilos evolucionarion del cúfico. Los primeros estilos bien definidos y de importancia en la historia de la caligrafía datan de esta época, aunque su autoría no es clara. Ya sea porque en ocasiones un estilo no se diferenciaba de otro más que por el grosor del cálamo empleado, o porque algunos historiadores quisieran acaparar para su época la creación de ciertos estilos, existen estilos cuya invención se atribuye a diferentes calígrafos.

Al arriba mencionado Al-Muharrir se le atribuye la creación de “los cuatro cálamos”, los cuatro primeros estilos caligráficos: el tumar (طومار, “rollo”,de gran tamaño y claridad), el yalil (جاليل, “majestuoso”, de característicos alargamientos), el célebre zuluz (ثلث, “tercio”, que se acabaría convirtiendo en el rey de los estilos) y el zuluzain (ثلثين, “dos tercios”, similar al zuluz, pero de menor tamaño y más usado en documentos administrativos). Más tarde, en la época abbasí se dice de Ibrahim al-Siyazi (ابراهيم السجازي) que perfeccionó el estilo yalil y que fue él quien inventó los estilos zuluz y zuluzain, mientras que su hermano Yusuf al-Siyazi (يوسف السجازي) creó el estilo tawaqi (تواقع, “firmas”), que más tarde se denominaría iyaza (إجازة, “certificado”) y se haría muy popular como caligrafía gubernamental.

Si bien todos estos calígrafos (y muchos otros) contribuyeron a la evolución de la caligrafía árabe, el más destacado calígrafo de la época árabe clásica fue Ibn Muqla, quien supuso un importante punto de inflexión.

Los grandes calígrafos árabes clásicos

Además de por su importancia en el desarrollo de la caligrafía, Ibn Muqla (ابن مقلة) (886-940) ha pasado a la historia también por su azarosa vida. De orígenes humildes (su padre era vendedor de aceite), comenzó trabajando como copista y no paró de aumentar su posición en la administración hasta que llegó a ser visir cuando provocó la caída de su protector, el visir Ibn al-Furat (ابن الفرات). Desde entonces su vida oscilaría entre el poder  y la cárcel (fue visir tres veces, y fue derrocado otras tantas), siempre enredado en tramas palaciegas y conspiraciones. Cuando se destapó su complot contra el emir de emires Ibn al-Ra’iq (ابن الرائق), el hombre fuerte del califa Ar-Radi (الراضي), fue encarcelado y se ordenó que, como castigo,  le amputaran la mano derecha, con la que escribía. Más adelante también se le amputaría la lengua y acabaría muriendo en la cárcel en un estado penoso.

Aventuras aparte, Ibn Muqla supuso un antes y un después en la historia de la caligrafía, pues fue el primero en sistematizar las reglas proporcionales de la caligrafía bella y armónica. En sus tratados, de los que no se conservan copias originales, estableció unos cánones geométricos basados fundamentalmente la circunferencia cuyo diámetro es la letra alif. Con ello sentó las bases de una escritura proporcionada y de un modelo normativo que aún hoy sigue vigente. También se le reconoce el haber descrito “los seis cálamos”, esto es, los seis estilos caligráficos principales entonces: raihani, zuluz, nasj, muhaqaq, tawqi’ y riqa’.

Copia del tratado de caligrafía de Ibn Muqla, con anotaciones al margen del copista que clarifican las explicaciones en él contenidas

El siguiente gran nombre de la historia de la caligrafía árabe clásica es Ibn al Bawab (ابن البواب) (m.1022), de quien se dice que llevó a la perfección los cánones antes establecidos por Ibn Muqla. Su destreza y pericia no sólo con el cálamo sino también iluminando sus manuscritos le valieron la fama y la admiración, si bien debido a sus orígenes pobres (hijo de un portero) nunca llegó a disfrutar de una vida económicamente desahogada. De su obra se conservan algunos ejemplares, en su mayoría coranes (copió 64 masahif), y su escuela perduró hasta la caída de Bagdad en manos de los mongoles.

Copia del Corán atribuída a Ibn al-Bawab

Ya en el siglo XIII, quizá el calígrafo más destacado fue Yaqut al-Musta’simi (ياقوت المستعصمي) (m.1296), quien escapó al saqueo de Bagdad por los mongoles (se dice que las aguas del Tigris se tiñeron de negro con la cantidad de manuscritos que a él fueron arrojados) en 1258 y fue un apreciadísimo calígrafo. Su obra era muy cotizada aun en vida, y había quien falsificaba su firma en hojas sueltas para aumentar su precio. Al-Musta’simi desarrolló y modernizó aún más la técnica de sus antecesores y dotó a este arte de una nueva elegancia, consistencia y fluidez.

Corán caligrafiado por Al-Musta'simi

 

La caligrafía en Al-Ándalus

Al-Ándalus no fue ajena a todo este florecer del arte caligráfico. Como ya hemos señalado, en Al-Ándalus y el norte de África se desarrolló una forma de cúfico (el cúfico oriental) que acabaría dando pie al llamado estilo magrebí o andalusí y sus múltiples variantes. Además, como es bien sabido, el intercambio cultural con los árabes de oriente fue rico, continuo y muy productivo, por lo que en la Península no ignoraban los avances de Ibn Muqla, Ibn al-Bawab, Al-Musta’simi y demás importantes calígrafos, y estaban al día de las renovaciones que este arte experimentaba en territorio abbasí.

Ejemplo de escritura andalusí

Corán andalusí

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De entre los calígrafos andalusíes quizá el más destacado fue el valenciano Ibn Gattus (ابن غطوس). Se dice que escribió mil copias del Corán, y su pulcro trazo y el precio que alcanzaban sus obras le convirtieron en el máximo exponente de la caligrafía en Al-Ándalus.

En todo Al-Ándalus la caligrafía cobró gran importancia, pero con el avance de los reinos cristianos la actividad caligráfica se concentró cada vez más en el reino de Granada. Alcanzó su cénit en la epigrafía mural de la Alhambra, en cuyas paredes el emblema nazarí (ولا غالب الا الله), el Corán y la poesía se reproducen de mil esplendorosas maneras.

Inscripción mural con el emblema nazarí (ولا غالب الا الله) en la Alhambra

Fin de una época

Tras la caída del Califato abbasí acabaría la edad de oro de la caligrafía árabe. Con los mamelucos la caligrafía no experimentó ninguna renovación importante (la imagen que encabeza este post, por cierto, es de la época mameluca: en efecto, se observan innovaciones formales, pero no son revolucionarias). Parecería que este arte se había quedado estancado, pero aún le quedaban muchas mutaciones y mucho camino por delante. Habría que esperar varios siglos hasta que, en el seno del Imperio otomano, la caligrafía árabe viviera su evolución más radical y entrara de lleno en la modernidad. Pero eso es tema para otro post.

 

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Nociones de caligrafía árabe (II): Brevísima historia (i) http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-historia-i/ http://www.tamarbuta.com/caligrafia-arabe-historia-i/#comments Thu, 26 Apr 2012 15:29:55 +0000 Tony Galán http://www.tamarbuta.com/?p=216 Desde el nacimiento del alfabeto árabe hasta nuestros días la caligrafía árabe ha recorrido un larguísimo camino durante el cual no ha dejado de ocupar un destacado lugar dentro de las bellas artes. Como tal, ha sido profusamente practicada, alabada y documentada a lo largo de la historia, lo que nos permite seguir su evolución a lo largo del tiempo. En este post y los siguientes intentaré trazar un brevísimo esquema del desarrollo de la caligrafía árabe a través de la historia.

ُEl nacimiento de la escritura árabe

La semilla que permitió el desarrollo de este arte es, claro está, la creación de un alfabeto árabe, tema sobre el que mucho se ha escrito . Tal es la importancia y la admiración que los árabes sienten hacia su escritura que los primeros tratadistas e historiadores le atribuyen un orígen casi mítico: Ibn Qutayba (828-889) remonta su origen a un grupo de la tribu qurays, cuna del Profeta. El cordobés Ibn Abd Rabbihi (860-940) se remonta más atrás y afirma que el primero que inventó la escritura fue Adán, 300 años antes de morir.

Sin embargo, lo que la arqueología parece haber descubierto es que el alfabeto árabe deriva del nabateo (otros estudiosos afirman que proviene del siriaco), y que su evolución desde este se extendió desde mediados del siglo III d.C. hasta finales del siglo VI d.C. Esto es, antes de la revelación coránica. Se conservan pocos textos de esta época (en esta páginase explican y analizan siete de ellos, al parecer los únicos que se han encontrado). A continuación podéis ver uno de los ejemplos más adelantados, en el que se distingue de manera bastante clara la escritura árabe. Se trata de la llamada inscripción de Harrán (حرّان), encontrada en la puerta de una iglesia dedicada a San Juan Bautista en el sur de Siria, y data de mediados del siglo VI. En ella puede leerse “أنا شرحيل بن ظلمو ذا مرطول/سنة 463 بعد مفسد/خيبر/بعم”, lo que viene a significar “Yo soy Sharhabil, hijo de Talmu. Construí este martirial en el año 463 (año nabateo, correspondiente al 578 d.C.), un año después de la muerte de Jaibar”.

La famosa inscripción de Harran: su situación en la puerta de la iglesia y una ampliación

La caligrafía en los inicios del islam

Con el nacimiento y expansión del Islam se hacía necesario transmitir la palabra divina de la forma más correcta posible. Fue Uzmán(عثمان), el tercer califa ortodoxo, quien ordenó reunir en un solo libro todo el mensaje coránico. Es así como nacieron los masahif (مصاحف), los primeros coranes escritos, para los que se usó un cúfico primitivo. La siguiente imagen (tomada directamente de La aventura del cálamo, de José Miguel Puerta Vílchez) es un ejemplo de esa escritura. Se trata un fragmento de la azora de “Los rebaños”. Como os habréis fijado, no hay ni en este ni en el ejemplo anterior puntos diacríticos, ni vocales ni nada. Apuesto a que no sois capaces de descifrarlo sin acudir a un Corán moderno (igual me pasa a mí).

Así se escribieron los primeros coranes

No fue hasta el reinado del cuarto califa ortodoxo Ali (علي) cuando se introdujeron esos signos para facilitar la lectura. Y, curiosamente, harían su aparición las vocales antes que los puntos. Preocupado por la transmisión lo más perfecta posible del texto sagrado, sobre todo a medida que se iban conquistando nuevos territorios cuyos habitantes no hablaban árabe, el gobernador de Basora (البصرة) ordenó a Abu al-Aswad al-Duali (ابو الاسود الدؤلي) que ideara un método de vocalización sistemático. Tras una primera negativa finalmente aceptó. Tomó un escriba, le dio un ejemplar ya escrito del Corán y le mandó que, mientras él recitaba, tomara tinta de otro color y “cuando me veas abrir (فتح) los labios al pronunciar una letra coloca un punto sobre la misma, si ves que quiebro (كسر) los labios pon un punto debajo, si los junto (ضمّ) pon el punto delante delante de la letra; y si a alguno de estos movimientos le sigue una pausa, coloca dos puntos”. El resultado es muy parecido a la imagen que sigue:

Así fueron las primeras vocalizaciones en árabe

Así nacieron las vocales. Como veis, no tienen mucho que ver con las que conocemos hoy en día, más allá de sus nombres. Correspondería a Al-Jalil Ibn Ahmad al-Farahadi (الخليل بن أحمد الفراهيدي) un siglo más tarde su perfeccionamiento y la creación de las vocales y signos diacríticos (fatha, damma, kasra, sukun, tashdid…) que se usan en la actualidad. En cuanto a los puntos diacríticos (esos que diferencian una ب de una ت de una ث de una ي de una ن), su creación es anterior a la reforma de Al-Farahadi. Fueron obra de dos discípulos de Al-Duali: Nasr Ibn Asim (نصر بن عاصم) y Yahya Ibn Yamar (يحيى بن يعمر), que a petición del califa omeya Abd al-Malik Ibn Marwan (عبد الملك بن مروان), añadieron puntos que diferenciaran las consonantes que hasta entonces se escribían igual aunque correspondieran a diferentes sonidos. Estos puntos se consideraron desde el principio parte integrante de la letra. Así se terminó de conformar el alfabeto árabe.

Puntos diacríticos

Ejemplo de los primeros puntos diacríticos. Obsérvese el poco tamaño de estos en comparación con las vocales (puntos rojos) y el propio cuerpo de la letra

En cuanto a los estilos caligráficos, ya en los inicios existían dos corrientes: la escritura cursiva (como la نسخي), similar a la nabatea, y la escritura cúfica (كوفي), más parecida al siriaco. El cúfico gozaría en esta etapa de gran popularidad y difusión. En el este se desarrollaría el llamado “cúfico oriental”, mientras que en el norte de África y más tarde Al-Andalus tendría lugar el llamado “cúfico occidental”, del que acabaría surgiendo el estilo magrebí/andalusí. Aparecerían también adornos florales y una ornamentación muy elaborada.

Ejemplo de cúfico occidental

Ejemplo de cúfico oriental

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aún le quedaría a la escritura mucho por experimentar, pero las bases ya estarían asentadas. En los próximos siglos se veremos como se crean nuevos estilos y se desarrollan estilos tradicionales, cómo se pasa a considerarse un reputado arte, cómo se establecen las bases de la armonía y composición, cómo pasaron a la historia grandes calígrafos, cómo se retorcieron las letras para crear composiciones espectaculares… Pero eso ya es materia para otro post, que este ya empieza a ser demasiado extenso.

[Nota: Estos posts tienen ánimo meramente divulgativo, no soy ningún experto, así que posiblemente haya sido imprecisoen algo  o me haya equivocado. Sed buenos y hacédmelo saber. En cuanto a la  transliteración de nombres árabes no he seguido ningún método concreto, simplemente los he escrito como creo que es más fácil leerlos, quien quiera saber cómo son en árabe... que lea entre paréntesis. Las fotos están todas sacadas de internet salvo la que he indicado que extraje de "La aventura del cálamo". En el último post de esta serie incluiré la bibliografía en que me he basado para escribir esto, no seáis impacientes ;) ]

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